Domingo 26 de Junio de 2022 | Matutina para Adolescentes | Inoculación contra la viruela

Inoculación contra la viruela

“Que todo lo que soy alabe al Señor; que nunca olvide todas lascosas buenas que hace por mí. Él perdona todos mis pecados y sana todas mis enfermedades” (Salmo 103:2, 3, NTV).

En la corta historia de nuestro mundo, grandes epidemias han arrasado pueblos, ciudades e incluso países, matando a millones de personas. La viruela fue una de ellas. Se cree que se originó en África hace miles de años, y que luego se extendió a la India y a China. La primera epidemia de viruela de la que se tiene constancia se produjo en el año 1350 a.C. durante una guerra entre los egipcios y los hititas. En el siglo V d.C., la viruela llegó a Europa y se convirtió en una enfermedad devastadora. En los siglos XVII y XVIII, Estados Unidos fue especialmente afectado por esta peligrosa enfermedad.

Durante estos tiempos de oscuridad médica, hubo personas innovadoras que intentaron encontrar una respuesta a la enfermedad. El doctor Zabdiel Boylston de Boston, Massachusetts, fue una de ellas, y se encontró justo en medio de una epidemia de viruela. Afortunadamente, no se echó atrás ante el reto casi imposible de ganar. El 26 de junio de 1721, finalmente, logró desarrollar una vacuna primitiva y una cura para la viruela. Dado que, en aquella época, era una enfermedad tan mortal, este descubrimiento supuso un verdadero avance. El doctor Boylston utilizó a su hijo de seis años y a dos sirvientes como conejillos de indias, y luego pasó a inocular con éxito a otras 247 personas. Sus nuevas ideas sobre el control de la enfermedad fueron aceptadas en Massachusetts, en gran parte, gracias a un famoso predicador de Boston llamado Cotton Mather, que también era científico. Mather estaba seguro de que el doctor Boylston tenía razón. Los avances en el control de enfermedades que tenemos hoy en día se deben en gran medida a hombres como Mather, que apoyaron a Boylston e insistieron en que siguiera con sus experimentos a pesar de las dudas y la desaprobación del público.

En 1967, la Organización Mundial de la Salud inició una campaña mundial para erradicar la viruela y, en 1977, se produjo el último gran brote de viruela en Somalia, África. En 1980, la Asamblea Mundial de la Salud declaró al mundo oficialmente libre de viruela.

En este mundo de pecado, nunca estaremos completamente libres de los efectos de la enfermedad, pero debemos animarnos. Jesús nos ha dado la inteligencia para encontrar la cura de enfermedades físicas; y aun más importante, quiere que aceptemos su cura espiritual. Recordemos siempre que, ya sea ahora o en el futuro, él sí nos sanará de todas nuestras enfermedades físicas y espirituales.

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