Jueves 02 de Marzo de 2023 | Matutina para Jóvenes | Nunca es demasiado

Nunca es demasiado

En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz. Salmo 55:17.

Nunca es demasiado para Dios. Su anhelo de diálogo es permanente, no le importa el cuándo, el dónde, el cómo o el porqué. Le gusta explicarnos la mecánica del universo, revelarnos las oportunidades que tenemos e, incluso, compartir secretos con nosotros. Como dice el salmo: “Escucha, pueblo mío, mi Ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca. Abriré mi boca en proverbios; hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos, las cuales hemos oído y entendido, las que nuestros padres nos contaron” (Sal. 78:1-3).

Nunca es demasiado temprano o demasiado tarde para él. Para los madrugadores, es un buen momento orar con las luces del alba. La mente está activa y las expectativas de un nuevo día generan una conversación bien despierta. Para los noctámbulos, la noche es un buen momento para la reflexión sobre lo transcurrido y cómo se puede mejorar. No importa lo joven que seas, siempre es un buen momento para invertir toda esa vitalidad que te inunda en una divertida conversación. No importa lo mayor que seas, siempre hay un momento para recordar cuánto te ha ayudado Dios en el pasado y la preciosa esperanza que te anima cuando miras al futuro.

Nunca estás demasiado lejos o cerca de Dios como para no orar. Algunas personas piensan que son demasiado pecadoras, y que el Señor no quiere saber nada de ellas. Es completamente incierto. No importa lo lejos que hayas llegado en la vida, ni lo bajo que hayas caído, Dios siempre está ahí, dispuesto a tener una charla contigo. No necesitas palabras elaboradas, solo un corazón arrepentido y anhelante de cambio. Esta idea también vale para los que ya se sienten tan espirituales que no necesitan más. Conocía a alguien que decía que había orado tanto de joven que ya no necesitaba hacerlo. No es cierto, nunca es suficiente. Y si pensamos que ya tenemos bastante es que quizás estemos pecando de suficiencia. Jamás es bastante cuando nos gusta estar con alguien. ¿Te sugiere algo esa idea?

Nunca es demasiado complicado o simple para Dios, porque no le importan tanto las formas. Orar al Señor es un diálogo con el corazón, no un ejercicio de retórica. Él conoce el verdadero sentido de nuestras palabras y nos entiende completamente. No importa si tu manera de hablar es culta o no, lo que importa es que hables con él.

Nunca es demasiado, porque Dios nunca tiene suficiente. Nos quiere de tal manera que no hay impedimento alguno que pueda obstaculizar su relación con nosotros. Por eso, habla con él, porque te está esperando.

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