Jueves 06 de Abril de 2023 | Matutina para Mujeres | Regresemos a Gilgal

Regresemos a Gilgal

Si ustedes y el rey que los gobierne temen al Señor su Dios, y le sirven y le obedecen, acatando sus mandatos y manteniéndose fieles a él, ¡magnífico! 1 Samuel 12:14, NVI.

Después de la victoria de Saúl en defensa de los gabaonitas, Samuel los llamó a reunirse en Gilgal para una asamblea nacional de agradecimiento, para entregar su gestión como juez al recién eligido rey Saúl, y para reflexionar sobre las bendiciones y lecciones del pasado. Gilgal era el lugar más apropiado para una reconsagración, pues traía a los israelitas muchísimos recuerdos conmovedores.

“Gilgal había sido el sitio donde Israel acampara por primera vez en la tierra prometida. Allí fue donde Josué, por indicación divina, erigió la columna de doce piedras para conmemorar el cruce milagroso del Jordán. […] Allí se había celebrado la primera Pascua después del pecado en Cades y la peregrinación por el desierto. Allí cesó el suministro del maná. Allí el Capitán de la hueste de Jehová se había revelado como comandante en jefe de los ejércitos de Israel. De ese sitio habían salido para conquistar a Jericó y a Hai. Allí Acán recibió el castigo de su pecado, y se hizo con los gabaonitas aquel tratado que castigó la negligencia de Israel” (PP, pp. 666).

Todos tenemos un lugar que nos trae los recuerdos más hermosos y tristes. Barquisimeto, Venezuela, es mi Gilgal. Fue la primera ciudad grande que conocí; allí tuve mi primera entrevista universitaria e inicié mi carrera profesional; fue donde me comprometí para casarme y celebré mi despedida de soltera; fue donde di a luz a mis tres hijos; allí murió mi hijo; allí mi madre sufrió dos derrames cerebrales; allí se terminó mi matrimonio. Esa ciudad me ayuda a recordar las bendiciones y las consecuencias de las advertencias no escuchadas. ¿Cuál es tu Gilgal? ¿Te inspira a consagrarte a Dios?

“¡Oh!, ¿dónde, como pueblo, están nuestras piedras conmemorativas? ¿Dónde están establecidas nuestras columnas monumentales grabadas con letras que expresen la historia preciosa de lo que Dios ha hecho por nosotros en nuestra experiencia? ¿No podemos nosotros, en vista de el pasado, esperar nuevas pruebas y perplejidades adicionales —aun aflicciones, privaciones y tristezas— y no desmayar, sino que, mirando hacia el pasado digamos: ‘Hasta aquí nos ayudó el Señor’? Yo encomendaré el cuidado de mi alma en manos del Todopoderoso como un fiel Creador’ ” (MS, t. 3, pp. 376).

Descubre tu Gilgal, y regresa allí, aunque sea simbólicamente, para repasar las bendiciones y lecciones aprendidas, para renovar tu pacto con Dios.

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