Jueves 09 de Diciembre de 2021 | Matutina para Jóvenes | Derecho vs. responsabilidad

Derecho vs. responsabilidad

“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Juan 13:34, NVI).

Soy millennial, por más que me pese. Tú también. Aunque son conocidos los rasgos negativos de esta generación, hoy podemos tomar una decisión que demuestre que al ser hijos de Dios podemos estar por encima de lo que la sociedad espera, o tolera, de nosotros.

Cada vez es más frecuente que nos sintamos con derecho a actuar de alguna manera determinada, generalmente egoísta, solo porque sí; solo porque somos fruto de algunos límites que se fueron borroneando, de etapas que nuestros padres en algunos casos se saltaron, de un boom tecnológico que a veces nos tiene idiotizados, de una lista interminable de derechos nuevos y muchas excusas más.

Esto puede afectarnos tremendamente en lo laboral, en lo social y en lo íntimo, pero el mayor peligro es su influencia en el plano espiritual. Nuestro consumismo insaciable, nuestra búsqueda de estímulos y de recompensas solo por existir, por querer ser “felices” y seguir a nuestro corazón puede cobrarnos una cuota muy cara a la hora de acercarnos a Dios.

Es cierto que él nos encuentra donde estamos, que la salvación es por fe, que está dispuesto a perdonarnos, pero ¿y si por eso dejamos de buscarlo, demandamos ser salvos y abusamos de su bondad?

Hay una historia en la Biblia que muestra una generación de gente que se creía con derecho a todo solo por su nacionalidad. Jesús, sin dejar de demostrar su amor, su compasión y su perdón, dejó los límites bien establecidos y recordó el factor de la responsabilidad, que además de ser una de las mayores muestras de amor y cuidado hacia uno mismo, lo es también hacia los demás.

Los fariseos se escudaban en la Ley para atacar y proteger su orgullo, sus decisiones y sus pecados; solo porque creían tener derecho. Nosotros, a veces nos sentimos con derecho, necesidad, libertad y hasta deber de inventar algunas nuevas por la misma razón.

Jesús no quebrantó la Ley (aunque le costó su vida) y además defendió los principios más elevados grabados en ella y llamó a la responsabilidad, tanto a los fariseos que estaban por lanzar una piedra, como a la mujer que debía dejar de pecar.

Hoy nos llama a algo por encima de todo lo que este mundo propone y dispone. Nos llama a volver a su Palabra, a amarlo más a él y menos a nosotros mismos, a defender algunos derechos sin por eso borrar nunca una responsabilidad. Prometió y cumplirá todo lo demás.

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