Jueves 12 de Mayo de 2022 | Matutina para Mujeres | Red de seguridad

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Red de seguridad

“En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios” (1 Juan 4:18, NTV).

Tomé clases de manejo dos veces en mi vida: primero, en Argentina, y después al mudarme a Inglaterra (porque aquí se conduce “al revés”, por la mano izquierda). Una de mis instructoras de manejo era, por lo general, bastante paciente conmigo. Sin embargo, de vez en cuando se enojaba y hacía comentarios irónicos cuando yo no sabía cómo hacer algo, o cuando una maniobra no me salía bien. “¿De verdad no sabes cómo comprobar el nivel de aceite del motor?”, me preguntaba con tono horrorizado. “¿Cómo es posible que no te salga esta maniobra?” Parecía que mi instructora esperaba que yo supiera todo de antemano, ¡aun antes de que ella me lo enseñara! Ella pretendía que todo me saliera perfecto al primer intento. Muchas veces, tenemos miedo de intentar hacer cosas nuevas porque creemos que Dios es como aquella instructora de manejo.

Sin embargo, todos nuestros errores están cubiertos por la gracia de Cristo. El escritor cristiano Graham Cooke, en su artículo “All Your Mistakes Are Covered”, lo describe con estas palabras: “Dios sabe que cuando haces algo por primera vez, vas a cometer errores. Lo asombroso acerca de Dios es que él no los describe como ‘errores’; él los llama ‘aprendizaje’, porque sabe que nunca antes lo habías intentado”. Dios no es un maestro severo e imposible de complacer. Cuando nos atrevemos a avanzar y a intentar algo diferente, cuando navegamos por aguas inexploradas, él aplaude y nos anima. Lo que nos da el coraje para avanzar es justamente su gracia, y saber que somos amadas más allá del éxito o del fracaso de nuestros planes. Su amor incondicional es la red de seguridad que nos anima a lanzarnos hacia lo desconocido como un trapecista.

Dios es el Maestro más amable, compasivo y humilde que hayamos conocido. Él no nos presiona con expectativas irreales. No se mofa cuando nos equivocamos. No se impacienta cuando nos demoramos. ¡Al contrario! Él nos alienta, diciendo: “Hija, yo ya te amo y mi gracia cubre todo lo que te falta. Yo veo no solo quién eres ahora, sino quién serás. Te veo resplandeciendo con mi presencia. Te veo valiente y victoriosa. No temas, yo sé quién eres realmente”.

Señor, tu perfecto amor desaloja el temor de mi corazón. Porque hay una red de gracia que me protege, hoy puedo arriesgarme, intentar cosas nuevas y cambiar.

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