Jueves 13 de Octubre de 2022 | Matutina para Adultos | Remar contra la corriente

Remar contra la corriente

“Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento” (Filipenses 2:14, 15, NVI).

No hace mucho leí acerca de las causas que propiciaron la caída del Imperio romano. De verdad que me pareció estar leyendo el periódico de hoy. Según escribió Edward Gibbon, en su monumental obra History of the Decline and Fall of the Roman Empire [Historia de la decadencia y caída del Imperio romano], los cinco factores más importantes fueron: el colapso de la institución familiar; la pérdida del sentido de la responsabilidad individual; el aumento excesivo de los impuestos y del control gubernamental; la búsqueda incansable de placeres hedonistas, violentos e inmorales; y la decadencia de la religión.

¡Qué interesante! El imperio más poderoso del mundo antiguo cayó, no por el poder de los ejércitos invasores, sino por la pérdida de sus valores morales y religiosos. ¡Vaya desafío para nosotros hoy! ¿Cómo criaremos a nuestros hijos en una cultura como la nuestra, que a lo malo le llama bueno, y a lo bueno le llama malo? Dios está buscando hoy hombres y mujeres que se atrevan a salirle al paso a la ola de ataques que amenaza con destruir a nuestras familias. La pregunta es cómo lo haremos.

Lo haremos viajando no con la corriente, sino contra ella. A este hecho lo ilustra muy bien el doctor William J. Doherty por medio de la analogía del Río Misisipi. Dice el doctor Doherty que, si te sientas en una canoa en algún punto del curso superior del Misisipi –por ejemplo en Saint Paul, Minnesota– y no haces nada para mantenerte en ese punto, gradualmente viajarás rumbo al sur hasta finalmente llegar a Nueva Orleans. “Si quieres moverte hacia el norte, o incluso permanecer en Saint Paul –escribe Doherty–, debes remar duro y tener un plan” (The 7 Habits of Highly Effective Families, p. 133).

¿Y qué significa “remar duro”? Significa que lucharemos para que nada nos impida dar a Dios el lugar central en nuestros hogares. Significa, también, que levantaremos una muralla que mantenga fuera de nuestros hogares los valores de una sociedad secular que nos quiere vender la idea de que es posible la felicidad sin Dios. Significa, como lo dice nuestro texto para hoy, que nos atreveremos a brillar “como estrellas en el firmamento” en medio de una generación torcida y depravada.

Hoy quiero ser, Señor, una de esas estrellas que brillan para ti, comenzando en mi propio hogar.

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2 comentarios
  • Conozco varias familias en las cuales los padres se peleaban con frecuencia y los hijos se peleaban entre sí y tambiénle perdieron el rspeto a sus padres.
    El resultado es que se desintegraron como familia , cada cual hizo su vida a su manera, se divorciaron y nuevamente los hogares se desintegraron.
    Mientras fueron niños iban con sus padres a la iglesia, pero crecieron y ya no volvieeron y se marchitaron espiritualmente-

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