Jueves 20 de Enero de 2022 | Matutina para Jóvenes | Oración en la casa abandonada

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Oración en la casa abandonada

«Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman». Romanos 8: 28

Desde muy joven, ella abandonó su hogar y se fue a recorrer el mundo. Desde muy joven, él lo dejó todo y se lanzó a conocer el mundo. Sin conocerse se unieron a la misma comunidad de gitanos para recorrer el país y viajar a diferentes lugares de feria en feria. Aprendieron a elaborar artesanías y ganarse el sustento con las ventas. En estas kumpanias, como se les llama a esos grupos, cada uno debe especializarse en algo para conseguir recursos.

Pero la vida de nómada es dura: llegar a una población, normalmente en épocas de feria, alojarse en residencias baratas, desempacar, armar cada uno de los puestos para ofrecer las mercancías o los diversos servicios. Pasar las noches de feria casi en vela para poder vender. Luego recoger todo y viajar a otro lugar y repetirlo todo de nuevo … Ella ya estaba cansada de esa vida, quería quedarse en un sitio fijo, casarse y tener una familia. El también estaba hastiado de los viajes que ahora le parecían sin sentido. Ya no era el muchacho que había salido de su casa. Ahora quería estabilidad.

El grupo llegó al pueblo de turno y una noche, al final de lajornada, ella se arrodilló en una casa abandonada cerca de su puesto de ventas y le contó a Dios cómo se sentía y los planes que tenía. Una noche, al final de un arduo día de trabajo, él entró en la misma casa abandonada y le habló a Dios de su cansancio, de sus sueños y le pidió ayuda.

Cuando terminó la feria empacaron sus cosas, se fueron a sus respectivas posadas y durmieron. Durmieron tanto que cuando despertaron, el grupo ya se había marchado. Entonces él decidió quedarse, pensando que a lo mejor esa era la respuesta de Dios. Al otro día abrió su negocio y cuán grande fue su sorpresa al ver que una hermosa joven del grupo también se había quedado. Se hicieron amigos y al conversar se dieron cuenta de que tenían los mismos sueños y anhelos. Se enteraron de que habían estado en la misma casa abandonada orando a Dios y entendieron que el uno era la respuesta a la oración del otro. Unieron sus negocios y sus vidas. Allí asistieron a unas conferencias y aceptaron a Jesús como su Salvador personal.

¡Qué alentador es saber que Dios escucha nuestras oraciones! Si has encomendado tu vida al Señor camina confiado. El mensaje de @Dios para ti es: «Hoy puede ser el día que llegue la respuesta a tu oración».

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