Jueves 25 de Agosto de 2022 | Matutina para Menores | ¿Sabio o necio?

¿Sabio o necio?

“Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. […] Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena” (Mateo 7:24, 26, NVI).

No sé cuántos libros tendrás en tu casa, pero en mi casa hay muchísimos. A mi esposo, a mi hija y a mí nos encanta leer. Cuando salimos de paseo juntos, casi siempre terminamos en una librería, y nos enamoramos tanto de un libro que no podemos salir sin comprarlo. Cuando nos toca mudarnos, lo primero que embalamos son los libros, y aunque hemos tenido que dejar muchos de ellos a lo largo de nuestra vida, todos nos han aportado una mirada diferente de la vida, y nos han ayudado a ser mejores personas.

Aunque amamos leer, no podemos asegurar que recordar todo lo leído nos hace sabios. Porque ¿cuál es la diferencia entre conocimiento y sabiduría? Algunas personas se preocupan por saber, pero no usan lo que saben. El conocimiento es acumular información, pero la sabiduría es saber usar el conocimiento en la vida diaria: en la escuela, al hacer tus tareas, en la iglesia, al realizar los deberes en casa, al practicar los instrumentos musicales, etc. Aunque los talentos naturales ayudan, se necesita mucho esfuerzo para aplicar lo que aprendimos y hacerlo bien, ¡superbién! A esto se le llama excelencia, y la Palabra de Dios, el libro más importante de todos los tiempos, es el que da sabiduría pura. Pero ¡hay que poner sus enseñanzas en práctica!

En Mateo 7 encontramos la historia de un hombre sabio que hizo un excelente trabajo, y que representa a las personas que ponen en práctica lo que saben. Construyó su casa sobre la roca. A pesar de los fuertes vientos y la torrencial lluvia, la casa se mantuvo firme. En contraste, está el hombre necio, que representa a los que saben mucho acerca de Jesús y sus enseñanzas, pero no las ponen en práctica. Él construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos y soplaron los vientos, y el resultado fue ¡desastroso!

Jesús dejó su Palabra no solo para que tengas información y conozcas de él, sino para que la uses y obtengas sabiduría.

Mi recomendación es que hoy hagas el compromiso de ponerla en práctica todos los días. Que te esfuerces para que, con dedicación y perseverancia, tengas el resultado de excelencia del hombre sabio.

Magaly

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