Lunes 03 de Enero de 2022 | Matutina para Jóvenes | El nombre propio de Dios

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El nombre propio de Dios

«Dios dijo a Moisés: “Así dirás a los hijos de Israel: ‘Jehová […] me ha enviado a vosotros’. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos”».

Éxodo 3:15, RV95

Casanova fue un famoso aventurero, libertino, escritor, diplomático y bibliotecario. Pero se lo conoce más como el seductor por anto­nomasia. Se le atribuyen 132 conquistas amorosas. Este célebre galán italiano tenía la costumbre de utilizar nombres falsos en sus frecuentes aventuras. Esta costumbre hizo que un juez le preguntara con qué derecho se tomaba él la libertad de usar nombres ajenos en lugar del suyo. Casanova respondió:

—¡Con el derecho que todo hombre tiene sobre las letras del alfabeto!

Su nombre propio era: Giacomo Girolamo Casanova.

Quizás te estás riendo ante la gran astucia de Casanova, pero lo cierto es que muchos escogemos nombres falsos, tal vez para aparentar lo que no somos o simplemente para no ser nosotros mismos. Esto se ve muy a menudo en las redes sociales. Todos conocemos a alguien que ha asumido un nombre distinto en Facebook o Instagram.

Ayer vimos que Moisés le preguntó a Dios por su nombre para poder representarlo en Egipto. Hoy leimos la respuesta del Señor: «Jehová […]. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos». Este, estrictamente hablando, es el único nombre propio de Dios, aunque debo aclarar aquí que en el idioma original este nombre no contaba con vocales, y los judíos por respeto no lo pronunciaban, así que no sabemos a ciencia cierta cómo se pronunciaba el tetragrá- maton (YHWH).

Lo que sí sabemos es que el nombre personal de Dios es una conjuga­ción del verbo «ser/estar», por eso algunas versiones bíblicas presentan Éxodo 3:14 como «YO SOY EL QUE SOY». De manera que el nombre de Dios transmite la idea de que él está presente, accesible, cerca de aquellos que lo buscamos. Él es y él está. Hoy, aquí, ahora. Conmigo mientras escribo estas líneas y contigo mientras las lees. Su nombre no solo indica quién es él, sino lo que él quiere ser en nuestra vida.

Me gustaría traducir el nombre de @Dios como una declaración: «Yo estoy contigo, listo para salvarte y para actuar, como siempre lo he estado». ¿Te gusta el nombre de Dios? A mí me trae paz y me da seguridad al iniciar este nuevo día.

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