Lunes 21 de Marzo de 2022 | Matutina para Menores | Dos latidos

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Dos latidos

“Más bien demostramos ser benignos entre vosotros, como una madre que cría con ternura a sus propios hijos” (1 Tesalonicenses 2:7).

Uno de los acontecimientos más maravillosos de mi vida fue escuchar por primera vez el latido del diminuto pero fuerte corazón de mi bebé. No existe emoción más grande que ser parte de este milagro, donde en un mismo cuerpo laten dos corazones. Sin embargo, ser mamá implica mucha responsabilidad antes y después del nacimiento del bebé.

Empecemos desde el principio: el embarazo. En esta etapa el tiempo se cuenta en semanas y en trimestres. En el primer trimestre aparecieron las náuseas y los cambios en mi cuerpo. Mi responsabilidad era ir al médico para los chequeos y seguir las instrucciones para mi cuidado y el de mi bebé.

En el segundo trimestre las náuseas desaparecieron, pero mi barriga crecía y mi peso aumentaba. Bostezaba todo el día, y donde iba ¡me quedaba dormida! Este trimestre sentí los primeros movimientos de mi bebé. ¡Qué sensación más maravillosa! Una nueva vida crecía dentro de mí. Debía descansar y comer sano para que mi bebé se alimentara y creciera bien.

Llegó el tercer trimestre y mi barriga no daba más. ¿Cómo podía haber crecido tanto? Mi bebé ya no tenía espacio y sus movimientos parecían salirse de mi cuerpo. El parto se acercaba y la emoción aumentaba. Elegimos no saber si sería niña o niño. Con mucho cariño acondicionamos un dormitorio de nuestro pequeño departamento. Pintamos, decoramos y colocamos la cuna, el cambiador y un pequeño ropero con sus primeras prendas de vestir.

Llegó el día del parto y una hermosa nena vino a completar la felicidad de nuestro hogar. Era la niña más bella que habían visto mis ojos, y el amor que ya tenía por ella se elevó a escalas mayores. Con su nacimiento empezó una nueva etapa de responsabilidades, y desde ese día mi prioridad en la vida ha sido estar pendiente de su crecimiento físico, mental y espiritual las 24 horas los 365 días del año.

Al igual que yo, muy posiblemente tu mamá tuvo que pasar por muchas etapas de cambios, y hacer muchos esfuerzos y sacrificios para cuidarte, protegerte y amarte. Ella cumplió cada una de sus responsabilidades con amor. ¿Qué sería de ti sin su amor y cuidado? Eres muy bendecido al tener una mamá responsable. ¿Qué harás para agradecerle hoy?

Magaly

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