Lunes 22 de Agosto de 2022 | Matutina para Mujeres | Obedecer es crecer

Obedecer es crecer

“El alimento sólido es para los que son maduros, los que a fuerza de práctica están capacitados para distinguir entre lo bueno y lo malo” (Heb. 5:14, NTV).

La clave para crecer es obedecer. Dios no permite que nos salteemos ninguna clase. No podemos escondernos en el patio esperando que él no nos descubra. Dios nos presentará la misma lección, una y otra vez, hasta que la aprendamos.

Vamos a crecer con la misma rapidez con que estemos dispuestas a obedecer (o pasaremos años dando vueltas por el desierto de nuestra rebelión). Joyce Meyer, predicadora y escritora estadounidense, cuenta que años atrás ella estaba orando fervientemente para que Dios la bendijera y expandiera su ministerio. Entonces, Dios le dijo: “Joyce, no puedo hacer nada más en tu vida hasta que no obedezcas lo que te dije con respecto a tu marido”. Dios había estado mostrándole a Joyce que debía tratar mejor a su marido y permitirle liderar, pero ella se resistía. Esa mañana, mientras oraba, Joyce se dio cuenta de que si continuaba ignorando a Dios, su vida espiritual se estancaría. La clave para crecer es obedecer.

¡No existe otra manera!

Los adultos reciben alimento sólido, pero los bebés espirituales continúan bebiendo leche. Los dientes para masticar el alimento sólido, por así decirlo, nos crecen a través de la obediencia. Dios no nos dará nuevas revelaciones si no obedecemos lo que ya conocemos. La misionera estadounidense Elisabeth Elliot lo describe con estas palabras: “¿Qué sentido tendría orar por dirección para el futuro cuando no estamos obedeciendo lo que tenemos delante hoy? ¡Cuántos eventos especiales en las Escrituras dependieron de un aparente pequeño acto de obediencia! Puedes estar seguro: haz lo que Dios te pide que hagas ahora y, dependiendo lo que hagas, se te mostrará qué debes hacer después”.

Somos salvas absoluta y completamente por la gracia de Dios. Sin embargo, ¡cuán triste sería que nos perdiéramos de crecer y dar un fruto abundante para la gloria de Dios! (Efe. 2:10; Tito 2:14). A través del Espíritu Santo, Dios quiere capacitarnos para que hagamos obras más grandes que las que Jesús hizo en la Tierra (Juan 14:12). No permitas que la desobediencia te robe el rol que Dios quiere darte para llenar el mundo de luz.

Señor, quiero obedecerte inmediatamente, en cuanto me dices algo. Quita toda rebeldía de mi corazón; no quiero perder más tiempo. Dame un espíritu sumiso y humilde, para seguirte paso a paso.

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