Lunes 27 de Septiembre de 2021 | Matutina para Mujeres| Casarse: ¿una opción o una obligación?

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Casarse: ¿una opción o una obligación?

“En este mundo todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre” (Ecl. 3:1).

En las reflexiones anteriores hablamos acerca de la disyuntiva que enfrentan las mujeres solteras cuando llegan a la edad en que muchos creen que deben casarse. Sin embargo, es el momento de señalar el hecho de que, en la actualidad, muchas chicas permanecen solteras por deci­sión propia, sin que por ello tengan que estar marcadas con la etiqueta de “solterona”. Alguien acuñó este término con la idea discriminatoria de que la mujer que se queda soltera tiene una vida gris y solitaria, y que, peor aún, no alcanza la realización personal. Pero esto no es cierto.

La realización personal no depende de la escala de valores del mundo, sino de la escala de valores de Dios, que encontramos claramente expresada en las Sagradas Escrituras. El Señor dice: “El que trate de salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará” (Mat. 10:39).

Como continuación de la meditación de ayer, es necesario enfatizar que la soltería es una situación de vida que tiene ventajas y desventajas, demandas y satisfacciones, tristezas y alegrías, tensiones y realizaciones, placer y dolor, risas y lágrimas, abundancia y escasez; exactamente como todas las situacio­nes de vida y todos los estados civiles. Estas son circunstancias que todos enfrentamos como parte de la vida y que nada tienen que ver con el estado civil, el sexo ni el estatus social. 

Las relaciones sociales sí son importantes, pues no tenerlas afecta muy ne­gativamente a nuestra salud; no obstante, ninguna relación que podamos tener con otros seres humanos se compara con la relación estrecha que pode­mos mantener con Jesús, y de la que derivamos un poder, una autoestima y una plenitud incomparables. 

Cristo, el esposo, viene pronto; entonces, tendrá lugar la boda más mara­villosa que jamás hayamos presenciado y de la que seremos protagonistas. Mientras estamos en esta tierra, preparémonos para ese gran día, de forma que, cuando llegue, podamos decir: “Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero y su esposa se ha preparado” (Apoc. 19:7, RVR 95).

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