Martes 04 de Octubre de 2022 | Matutina para Adolescentes | La Casa Blanca bajo ataque

La Casa Blanca bajo ataque

“Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará” (Salmo 91:7, NVI).

En este día de la historia, terminó un asedio militar a la Casa Blanca. Tras varios días de lucha, los tanques dejaron de disparar, los soldados bajaron sus armas y ambos bandos comenzaron a hablar. Ahora bien, no estamos hablando de la Casa Blanca en Washington D. C. Esta Casa Blanca está en otra capital muy lejana: Moscú, Rusia. La Casa Blanca es un apodo que el pueblo ruso ha dado a su edificio del parlamento gubernamental porque está pintado todo de blanco.

Corría el año 1993; el gobierno comunista había colapsado dos años antes y todo era un caos. Todo el mundo quería el control del nuevo gobierno que se iba formando, pero el antiguo régimen del partido comunista no se estaba yendo dócilmente. Dos de los miembros de la línea dura y sus partidarios se habían atrincherado en la Casa Blanca, en el centro de Moscú, negándose incluso a hablar con el presidente Boris Yeltsin, el nuevo jefe.

Tras ser bombardeados por los tanques durante diez horas, finalmente, se rindieron. Cuando los tanques empezaron a disparar, todo el mundo se asustó, especialmente los estadounidenses y otros trabajadores extranjeros que vivían en Moscú. Nadie sabía si ese era el comienzo de una guerra civil, ni si los extranjeros estarían a salvo. Cuando todo terminó, el famoso edificio estaba ennegrecido por los explosivos que lo habían golpeado.

Cuando los tiempos se vuelven realmente aterradores, Jesús dice que no nos preocupemos. Él nos ha prometido que estará con nosotros, pase lo que pase. No necesitamos temer. La escritura de hoy nos recuerda que miles de personas pueden caer a nuestro lado pero, como Dios siempre está cerca de nosotros, no tenemos que preocuparnos.

Una gallina madre que vela por sus polluelos es una buena ilustración de lo que Dios quiere hacer por nosotros. Somos muy parecidos a los pollitos: frágiles y débiles como lo eran los líderes comunistas que eran atacados por tanques.

Los humanos no tenemos armas eficaces para luchar contra Satanás pero, bajo la mano protectora de Dios, estamos seguros por siempre. Hoy agradezcamos una vez más a Dios por su protección.

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