Martes 06 de Diciembre de 2022 | Matutina para Jóvenes | ¡Marcha!

¡Marcha!

«Pero el Señor le dijo a Moisés: “¿Por qué clamas a mí? ¡Ordena a los israelitas que se pongan en marcha! Y tú, levanta tu vara, extiende tu brazo sobre el mar y divide las aguas, para que los israelitas lo crucen sobre terreno seco”». Éxodo 14: 15, 16, NVI

Después de haber orado lo suficiente, debes avanzar. Así de sencillo. Elena G. de White lo presenta así: «Oren con fe. Y asegúrense de colocar sus vidas en armonía con sus peticiones, de modo que puedan recibir las bendiciones que han demandado» (Testimonios para la iglesia, t. 7, p. 260). ¿Ya oraste? Ahora debes actuar. Dios espera eso de todo aquel que se acerca a su trono en ferviente oración.

El mensaje de @Dios para ti en este día es el mismo: «Marcha con fe». No podemos darnos el lujo de paralizarnos por el miedo a nuestros «mares rojos». Sigamos avanzando, y recordemos que la oración y la fe no sustituyen a la acción cuando Dios nos pide que sigamos adelante. Sigamos creciendo espiritualmente; avancemos en el trabajo de discipular a otros; sigamos desarrollando una vida espiritual que nos lleve a imitar en todo a Cristo Jesús. Si los israelitas no hubieran avanzado, no habrían experimentado el poder de Dios al cruzar el Mar Rojo. Y si marchamos, ya no hay vuelta atrás, porque Dios peleará por nosotros. Que no haya dudas sobre nuestra salvación; que no haya incertidumbre sobre nuestra misión; que no haya ningún desacierto en nuestro sistema doctrinal; que no haya desviación alguna de las Escrituras que nos aleje de la fe. Que no haya apatía; que no nos acomodemos al statu quo. Cada día, apreciado joven, hemos de avanzar, siguiendo en todo a nuestro Líder, el Señor Jesucristo.

Se dice que David Livingstone declaró: «Iré a cualquier parte, siempre que sea hacia adelante». ¿Se podrían aplicar igualmente estas palabras a nosotros? Dios desea que marchemos sin temor. Avanzar en la vida es símbolo de que confiamos en el Dios que nos ordena proseguir la marcha, es acogernos a su cuidado y a su misericordia. Esta Tierra no es nuestro hogar, no es nuestro destino final, ¡el cielo lo es!

Por eso debemos marchar, porque nunca estaremos cómodos en este planeta de pecado. Fuimos creados para la eternidad y hacia ella debemos encaminarnos cada día, andando con el Señor. ¿Avanzarás hoy? Es mi deseo que tu respuesta sea un rotundo «sí».

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