Martes 12 de Julio de 2022 | Matutina para Jóvenes | Dos caras de una misma moneda

Dos caras de una misma moneda

«Él es quien perdona todas mis maldades, quien sana todas mis enfermedades». Salmo 103: 3

El pasaje para reflexionar en este día equipara la curación física con la sanidad espiritual. Resulta interesante, pues Cristo realiza ambas siguiendo el mismo modelo. En el tiempo de Jesús, todos los enfermos eran sanados de la misma manera. Tomemos como ejemplo el leproso de Lucas 5: 12 al 16. Este ejemplo es interesante porque «la obra de Cristo al purificar al leproso de su terrible enfermedad es una ilustración de su obra de limpiar el alma de pecado» (Elena G. de White, El Deseado de todas las gentes, p. 237).

En la curación de este leproso podemos identificar siete pasos, de los cuales el enfermo dio cuatro: (1) reconocerse enfermo, aceptar su enfermedad; (2) desear ser curado; (3) buscar a Cristo; y (4) pedir ser sanado. Por eso el leproso se acercó y dijo «Si quieres, puedes limpiarme» (Lucas 5: 12). ¿Qué hizo Jesús después de que el enfermo dio los pasos correspondientes? (5) Lo sanó inmediatamente: Jesús nunca dilató un milagro, no le dijo que tenía que desprenderse de una y otra cosa. Solo lo sanó. (6) Lo sanó gratuitamente: por gracia. Y (7) lo sanó completamente: en ninguna parte de los evangelios aparece un milagro hecho a medias.

Dios sana el alma de la misma manera. Jesús perdona al pecador en siete pasos. Los cuatro primeros debemos darlos nosotros: (1) reconocer que somos pecadores; (2) desear ser perdonados; (3) buscar a Cristo, el médico de las almas; y (4) pedirle perdón diciéndole: «Mi Jesús, perdóname, cura mi enfermedad espiritual, mis pecados, mis odios, tristezas, malos pensamientos, dolor y penas». ¿Qué hace el Médico divino? (5) Te perdona inmediatamente; (6) te perdona gratuitamente, sin tener que pagar nada; y (7) te perdona completamente.

Hoy, apreciado joven, el mismo @Dios está tan dispuesto a perdonarte como cuando el Espíritu Santo inspiró el Salmo 103. Jesús sigue siendo hoy el mismo Médico compasivo tanto de la salud física como de la espiritual. Sus manos perforadas se extienden hoy hacia todo aquel que lo necesite. ¿Necesitas hoy salud física o espiritual? Quizás ambas, ¡qué bueno que Cristo basta!

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