Martes 17 de Mayo de 2022 | Matutina para Mujeres | No ignore esta carta

No ignore esta carta

“No me he apartado de sus mandatos, sino que he atesorado sus palabras más que la comida diaria” (Job 23:12, NTV).

Cierto día recibí una carta de la Comisión Electoral. El sobre membretado, con el escudo del condado, tenía impreso al frente, en grandes letras negras: “NO IGNORE ESTA CARTA”. Recogí el sobre y lo puse en la mesa del comedor, junto con la boleta del servicio del agua corriente que iba a pagar. Y entonces, ¡me olvidé completamente! Durante toda una semana, el sobre de papel madera permaneció sin abrir, sobre la mesa, como invisible. De hecho, recibí un llamado telefónico durante esa semana y usé el sobre para garabatear la dirección e instrucciones que mi amigo me estaba dando. Escribí su dirección postal justo debajo de la frase “NO IGNORE ESTA CARTA”… y aun así la ignoré. Días después, finalmente abrí el sobre (gracias a Dios, aún estaba a tiempo).

Algunas veces tratamos a nuestra Biblia como si fuera una carta de la Comisión Electoral. Sabemos que es importante y que deberíamos darle nuestra atención inmediata. Sin embargo, la olvidamos, y permanece intacta e invisible sobre la mesa de luz. Podemos leer libros inspiradores que enfatizan la importancia de la Biblia, y aun así descuidarla. Por esto, hoy quiero invitarte a orar para que Dios te dé hambre de su Palabra, del maná espiritual. ¡El hambre es imposible de ignorar! El ruido y el dolor de estómago continuamente nos recuerdan que necesitamos comer, nos atraen al refrigerador como un imán. Dios puede hacernos sentir lo mismo por su Palabra, que da testimonio de Cristo.

Señor, mis días son tan ajetreados que a veces ni siquiera me doy cuenta de que no me he detenido a pasar tiempo contigo y que estoy ignorando tu carta de amor. ¡Perdóname!

Ayúdame a quitar todo lo que sobra en mi vida, todas las tareas innecesarias. Las cosas que realmente preciso hacer, ayúdame a organizarlas de tal manera que siempre tenga tiempo para lo verdaderamente importante. ¡Reavívame con tu Espíritu! Dame tal hambre y tal sed de ti, que no pueda ignorarlas. Depura las papilas gustativas de mi alma, para que solo tu Palabra y tu presencia puedan saciarme. Dame una voracidad y un apetito santo por ti. Amén.

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