Martes 23 de Noviembre de 2021 | Matutina para Mujeres | Virtudes de la mujer cristiana – I

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Virtudes de la mujer cristiana – I

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?” (Prov. 31:10, RVR 95).

¿Qué significa ser “virtuosas” a la manera de Dios? Esta pregunta es motivo de discusión en muchos foros de iglesia. Algunos centran las virtudes de la mujer en su aspecto externo, como la indumentaria o el arreglo personal; otros aseveran que las virtudes femeninas tienen que emanar del interior; es decir, de la manera de pensar expresada a través de los modales; y un tercer grupo apoya la idea de que ambos aspectos son vitales. ¿Qué opinas tú? ¿Cómo pones en práctica este concepto bíblico en tu vida?

Cuando Dios nos creó, a su imagen y semejanza, lo hizo con acentuada delicadeza; se proyectó no solo en lo interno sino también en las cualidades visibles o externas. La forma y la anatomía de nuestro cuerpo, así como la forma de relacionarnos con Dios y con los demás, son particularidades que difieren totalmente de las virtudes y cualidades masculinas. Esto quiere decir que las virtudes internas y externas que Dios puso bajo nuestro cuidado deben ser cultivadas y desarrolladas. El cuidado de la parte física es tan im­portante como el cuidado de la vida espiritual, emocional e intelectual. 

Los lugares de ejercitación física están repletos de mujeres que buscan cuidar su cuerpo, y que han hecho de la hora de ir al gimnasio un culto a la imagen, descuidando otras facetas de la vida. Hacer lo uno en detrimento de lo otro no es el llamado del Evangelio. Nosotras, hijas de Dios, debemos cui­dar la parte física de la vida, comiendo y bebiendo saludablemente y, por su­puesto, ejercitándonos de manera regular, no necesariamente en un gimnasio, pero sí a través del trabajo productivo como el cuidado de un jardín o cami­natas al aire libre. Pero está claro que no debemos descuidar la parte inte­lectual. A través del intelecto lo procesamos todo: desde nuestras creencias religiosas hasta nuestras relaciones personales y nuestros posicionamientos en la vida.

La modernidad, con sus deslumbrantes descubrimientos, nos ha llevado a una vida sedentaria. El uso excesivo de la televisión, las computadoras, los teléfonos celulares y los utensilios domésticos nos mantiene inactivas, a costa de nuestra salud. Las mujeres virtuosas luchan por mantenerse saluda­bles, no solo para lucir atractivas, sino como una forma de gratitud a Dios por la vida que les ha prestado. 

Júntate con tus hijas o amigas y disfruta de una caminata de oración, por lo menos una mañana.

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