Martes 28 de Diciembre de 2021 | Matutina para Adultos | Al ritmo de Dios

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Al ritmo de Dios

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:1, 2).

En Hebreos 12, el apóstol Pablo exhorta a la perseverancia en la fe, la paciencia y la piedad. Presenta la superioridad de la Nueva Alianza sobre la antigua. Compara la vida piadosa y de fe con una gran carrera que requiere disciplina y hace un llamado de alerta contra la incredulidad.

Estamos en una gran competencia espiritual, y necesitamos ser fieles. Esto es posible mirando únicamente a Cristo, origen, motivo y objetivo de nuestra fe. Fue él quien soportó sufrimiento y murió en la Cruz a fin de que nuestra fe esté cimentada sobre una base sólida.

“Ninguno que cumpla con las condiciones se chasqueará al fin de la carrera. Ninguno que sea ferviente y perseverante dejará de tener éxito. El santo más débil, tanto como el más fuerte, puede llevar la corona de gloria inmortal. Puede ganarla todo el que, por el poder de la gracia divina, pone su vida en conformidad con la voluntad de Cristo. La recompensa dada a los que venzan estará en proporción con la energía y el fervor con que hayan luchado” (Elena de White, Los hechos de los apóstoles, p. 252).

Dios nos disciplina porque nos ama y nos hace crecer en la dependencia de él. Nos exhorta a buscar la paz con todos, sin seguir el ejemplo de Esaú, que despreció el derecho y el privilegio de la primogenitura. Nos advierte de los terribles resultados de la incredulidad y del juicio de Dios. 

En los momentos críticos ocasionados por la pandemia de la COVID-19, la prensa se hizo eco de una noticia diferente. Suzanne Hoylaerts, una belga de noventa años, falleció por la acción del virus porque renunció al uso del respirador. Fue una acción altruista porque quería que el aparato fuera utilizado para salvar a otros. Ella dijo: “No quiero usar respirador artificial. Guárdalo para los pacientes más jóvenes. Yo ya he tenido una buena vida”. Lamentablemente, Suzanne murió el 22 de marzo de 2020 de neumonía y por la falta de oxígeno. 

En las redes sociales, muchos lamentaron el fallecimiento y la calificaron de heroína. Su historia es un ejemplo de solidaridad y bondad. Emociona y compromete.

¿Cuántas personas están necesitando un equipo respirador en este mundo falto de oxígeno? ¿Cuán dispuesto estás en tener una vida altruista, solidaria y bondadosa? ¿Cuán dispuestos estamos a dar algo, mucho o toda nuestra vida para que otros vivan?

Vive despojándote de todo peso y pecado, y corre con paciencia al ritmo de Dios, con la vista permanente en Jesús.

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