Sábado 05 de Marzo de 2022 | Matutina para Menores | ¡Terremoto!

¡Terremoto!

“Por eso también ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen” (Mateo 24:44).

¿Has sentido alguna vez un temblor o terremoto? Cuando la tierra que crees firme comienza a moverse, la sensación no es nada agradable. Las cosas más livianas se sacuden, los vidrios vibran, los perros ladran. Si vives en una zona donde los temblores y terremotos son esperados, sabes que pueden ocurrir en cualquier momento.

Hace poco tuvimos un temblor bastante fuerte en Perú, donde vivimos. Era de madrugada. Todos en casa estábamos durmiendo, y la sacudida nos hizo despertar sobresaltados. Tuvimos que recordar en un instante nuestro plan para estas ocasiones. Como vivimos en una zona de terremotos, siempre tenemos lista nuestra mochila de emergencia con ropa extra, agua, galletas, y otras cosas útiles. Creíamos estar preparados…

Pero ¿sabes qué? A la hora de la verdad, cuando el piso temblaba, ni nos acordamos de la mochila. Buscamos a nuestra perrita y salimos disparados de la casa. La realidad es que la mochila ni siquiera estaba a mano, como debería haber estado. Creíamos estar preparados, pero, si hubiera sido un terremoto fuerte, una emergencia real, y no un simple temblor, nos hubiéramos quedado solo con la ropa puesta, sin comida ni agua, afuera de la casa. Creíamos haber sido responsables en nuestra preparación para esta emergencia, pero en verdad no lo fuimos.

Si leíste con atención el versículo de hoy, probablemente ya estás esperando lo que vas a leer a continuación. Claro que sabes que Jesús ya está viniendo. ¡Por supuesto que tienes tu “mochila” preparada! Seguramente vas a la iglesia los sábados, estudias tu lección, quizá hasta eres un Aventurero o Conquistador. Tal vez cantas en el coro de tu iglesia. Pero eso no lo es todo. Si tu “mochila” no está donde debe estar, no estarás preparado tampoco.

¿Y qué podría significar que tu “mochila” esté donde debe estar? Para mí quiere decir que todo lo que haces, lo hagas porque amas a Jesús de corazón. Ese amor solo puede existir cuando conoces a tu Salvador de verdad. Búscalo en oración cada día, lee sus palabras en las Escrituras. Sé responsable y acepta la salvación de Jesús.

Cristo viene, y puede llegar cuando menos lo esperas. Que tu “mochila” esté preparada, ¡y colocada en el lugar correcto!

Cinthya

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