Martes 29 de Marzo de 2022 | Matutina para Mujeres | Fe y miedo

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Fe y miedo

“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa” (Isa. 41:10, NTV).

Trillia Newbell es predicadora estadounidense que ha escrito numerosos libros. Hace unos meses, tuve el privilegio de hablar con ella acerca de la fe y el miedo. Aunque Trillia es una mujer joven, ha pasado por muchas pruebas. Trillia creció en una familia pobre; a menudo les cortaban la luz porque no tenían dinero para pagar la cuenta. Durante su primer año en la universidad, Trillia fue víctima de una agresión sexual. Tan solo unos meses después, su padre falleció. Luego de casarse, Trillia tuvo cuatro abortos espontáneos y varios problemas de salud. Pese a todas estas pruebas, en lugar de estar paralizada por el miedo y la ansiedad, Trilla es una mujer llena de fe y confianza en Dios. ¿Cómo lo logra? Trillia cree que muchos de nuestros miedos surgen cuando nos enfrentamos con la incertidumbre y la posibilidad de la pérdida.

“La raíz de muchos de mis miedos es que no creo que Dios realmente cuidará de mí”, me confesó. Sin embargo, “uno de los beneficios (sé que suena extraño usar esta palabra) de pasar por pruebas es que puedo mirar atrás y ver que Dios ha sido fiel. Puedo ver que Dios me sostuvo”. Experimentar la presencia de Dios durante las pruebas nos da la fe que necesitamos para enfrentar el futuro. “Esto no significa que sea fácil”, dice Trillia. “Es difícil; debo pedir ayuda para confiar plenamente en Dios y poner todas mis cargas a sus pies”. Sin embargo, a medida que recordamos el pasado y comenzamos a soltar nuestras preocupaciones, descubrimos que Dios nos ama de forma íntima y personal.

En su libro Fear and Faith [Miedo y fe], Trillia reflexiona: “El Señor proclama: ‘No temas, porque yo estoy contigo’. Él nos recuerda que él es nuestro Dios. Él es un Dios personal e íntimo. […] Cuando el miedo te dice que estás sola, Dios susurra: ‘Yo soy tu Dios’. Él te sostendrá. […] Tus miedos te dicen que no estás a la altura de las circunstancias, y que nunca lo estarás. Dios te dice: ‘Yo te sostendré con mi diestra victoriosa’ ”. Deja que la fe —no el miedo— gobierne tu vida.

Señor, cuando el miedo y la ansiedad me ensordezcan, recuérdame que aún sigues a mi lado. Tú me has guiado hasta aquí, y continuarás haciéndolo fielmente. Susurra a mi oído que tú eres mi Dios y que siempre me sostendrás.

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