Martes 29 de Noviembre de 2022 | Matutina para Adultos | ¿Cuál es el mérito?

¿Cuál es el mérito?

“¿Qué mérito tienen ustedes al amar a quienes los aman? Aun los pecadores lo hacen así” (Lucas 6:32).

Se acercaba la festividad de Acción de Gracias, y lo menos que Linda quería era celebrar. Desde la muerte de su padre, esa festividad había perdido su atractivo. Luego vino el divorcio y la mudanza a un apartamento más pequeño por limitaciones financieras. “¿Dar gracias por qué?”, se preguntaba.

El problema era que en su trabajo la gente no dejaba de preguntarle: “¿Qué planes tienes para Acción de Gracias?” Para no entrar en detalles, Linda solo se limitaba a responder: “Quizás invite a casa a unas cuantas personas”. Pero ella sabía que no tenía invitados, ni pensaba tenerlos.

Su plan le funcionó a la perfección hasta que en el escenario apareció Jessica, una jovencita a quien ella siempre había considerado “dulce e inocente”. Jessica no tenía con quien compartir esa fecha especial.

–Linda, mi familia vive lejos –dijo Jessica–. ¿Será que hay lugar para mí en tu cena de Acción de Gracias? Yo puedo llevar la crema de maíz.

Ahora Linda sí que estaba en problemas. Jessica iba a preparar crema de maíz como para un ejército, pero no había invitados, excepto Jessica, por supuesto. Sin pensarlo dos veces, Linda fue al supermercado y compró comida en abundancia. Llamó a varias organizaciones para pedirles que la ayudaran a conseguir personas que no tenían dónde comer en ese día especial. Invitó a vecinos y buscó sillas prestadas en una funeraria.

Ese día, cuando todo estaba listo, primero llegó Jessica con su crema de maíz. Luego llegó una amiga. Detrás, un vecino ruso que casi no hablaba inglés. Seguidamente, un estudiante chino, de un colegio cercano. Más tarde, dos soldados en uniforme. Al final, quince personas, en su mayoría desconocidos.

Entonces Linda se dirigió al grupo: “Estoy muy agradecida –les dijo– porque han contribuido a hacer de este un día muy especial de Acción de Gracias”. Y mientras sus “invitados” comían y reían, Linda agradeció silenciosamente a Dios por las personas, por la comida y también por las sillas (“People. Turkey. Chairs”, Guidepost, noviembre de 2015, pp. 72-75).

“¿Qué mérito hay en amar solamente a los que nos aman? –preguntó el Señor en el Sermón del Monte–. Esto también lo hacen los pecadores”. ¿Qué te parece, entonces, si hoy nos proponemos “hacer el bien, sin mirar a quién”? De esta manera, tendremos “gran recompensa” y seremos hijos del Altísimo, quien es bondadoso incluso “con los ingratos y malvados” (Luc. 6:35, NVI).

Padre celestial, capacítame hoy para tratar a los demás como me gustaría que me trataran; y para ser compasivo con mi prójimo, así como tú lo eres conmigo.

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1 comentario
  • Hermosa lección de amor al prójimo, Hoy en día es muy difícil hacer algo parecido a nuestra historia a causa de la maldad de la gente,-

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