Matutina para Adultos | Domingo 18 de Junio de 2023 | “Tu oscuridad será como el mediodía”

“Tu oscuridad será como el mediodía”

“En las tinieblas nacerá tu luz y tu oscuridad será como el mediodía” (Isaías 58:10).

¿Puede la presencia divina estar con nosotros cuando solo podemos ver oscuridad en nuestra vida?

Los Evangelios destacan que una espesa oscuridad sobrenatural cubrió la tierra durante tres horas cuando Cristo se hallaba en la cruz. Lucas declara: “Hubo tinieblas sobre toda la tierra […]. El sol se oscureció” (Luc. 23:44, 45). ¿Qué había detrás de semejante fenómeno físico?

Es cierto que en la Biblia, la presencia de Dios es descrita como una fuente inagotable de luz (Sal. 27:1; 90:17; Isa. 60:19); pero el Señor también se hace presente a través de la oscuridad. En la teofanía del Sinaí, la presencia de Dios se manifestó por medio de “truenos, relámpagos, una nube espesa cubrió el monte y se oyó un sonido de bocina muy fuerte” (Éxo. 19:16). “Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios” (Éxo. 20:21, DHH). David describió al Señor como el que cabalga “sobre un querubín y voló y voló sobre las alas del viento. Se envolvió en un cerco de oscuridad” (2 Sam. 22:11, 12). Dios también está en la oscuridad. Y es precisamente en la oscuridad cuando más hemos de creer que la presencia divina está a nuestro lado.

La muerte de Cristo nos habla de un Dios que estuvo presente en los momentos más agobiantes de la vida de su Hijo. En la cruz, él no se reveló por medio de un halo deslumbrante de luz, sino a través de la oscuridad que cubrió el lugar donde su Hijo estaba muriendo. Elena de White declaró que “en esa densa oscuridad se ocultaba la presencia de Dios” (El Deseado de todas las gentes, p. 702).

¡Qué grandioso y reconfortante es saber que contamos con un Dios extraordinario, uno que está a nuestro lado cuando nos toca recorrer el camino de la muerte! Así como el Padre no abandonó a su Hijo, tampoco nos abandonará a nosotros. Cuando no podamos ver o sentir la presencia divina alrededor de nosotros, recordemos que el Padre celestial no se ha apartado de nuestro lado.

Su supuesta ausencia quizá sea la mayor prueba de que su presencia sigue cubriendo nuestra vida. Muy pronto, de este momento de tinieblas nacerá una gran luz y nuestra “oscuridad será como el mediodía” (Isa. 58:10). Esa es la promesa divina.

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