Matutina para Adultos | Martes 05 de Diciembre de 2023 | “Dios olvida el pecado del remanente”

“Dios olvida el pecado del remanente”

“¿Qué otro Dios hay como tú, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su pueblo?” (Miqueas 7:18, RVC).

Hace algún tiempo leí un reportaje de la BBC donde se comentaba el extraño caso de Rebecca Sharock, una australiana que padece un síndrome llamado Memoria Autobiográfica Muy Superior, o hipertimesia. Las personas que sufren hipertimesia pueden recordar con lujo de detalles todos y cada uno de los sucesos que les han acontecido. “Me acuerdo de cómo, con apenas una semana de nacida, mi madre me envolvía en una manta rosada”, cuenta Rebecca.

Debo confesar que cuando leí los primeros párrafos del reportaje quedé impactado y un poco celoso por no poseer el “don” de una memoria tan excepcional; esto, porque consideramos la incapacidad para recordar, así como la pérdida de memoria, como una carencia o una debilidad (y sí, en algunos casos puede ser un problema). Pero pronto me arrepentí de haber deseado tener hipertimesia, porque como Rebecca señala, le resulta muy difícil lidiar con los recuerdos de las ofensas, burlas y traiciones que ha experimentado a lo largo de su vida. Y por si eso fuera poco, ella añade: “Si recuerdo algo que me pasó cuando tenía tres años, mis emociones son las mismas que las que sentí a los tres años, aunque mi mente y mi conciencia sean las de un adulto. Soy como una máquina del tiempo en lo que respecta a las emociones”.

La historia de Rebecca Sharock me ha hecho valorar la capacidad de mi cerebro para olvidar algunos sucesos de mi vida. También me ha llevado a meditar en nuestro maravilloso Dios que, aunque tiene una memoria infinita, cada vez que le pido perdón toma la decisión de olvidar mis pecados. ¡Y para mí esa sí que es una buena noticia! ¡Dios olvida!

En un texto que los judíos suelen leer el primer día de año nuevo,²³³ el profeta Miqueas exclama: “¡No hay otro Dios como tú!”, porque “perdonas la maldad” y “olvidas nuestras rebeliones”. Sí, Dios es capaz de olvidar tu rebelión, tu desobediencia, tus transgresiones. Su capacidad para olvidar nuestras ofensas es una de esas cualidades que hace que nadie sea como nuestro Dios.

Pero la idea de que Dios decide olvidar nuestras ofensas no solo me habla de su amor perdonador, sino que me motiva a olvidar, o al menos pasar por alto, las faltas que los que me rodean cometen contra mí.

233 Michael A. Fishbane, Haftarot, The JPS Bible Commentary (Philadelphia: The Jewish Publication Society, 2002), p. 391.

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