Matutina para Jóvenes, Domingo 23 de Mayo de 2021

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El compromiso con Netflix

“Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo” (Éxo. 34:10).

Con mi familia compartimos una cuenta de Netflix, así que entré a la página para acceder al sitio. El fondo tenía un montón de títulos e imágenes coloridas, y en letras grandes decía “Programas y películas sin límite y mucho más”. ¡Qué llamativa invitación! En letras un poco más pequeñas, decía “Disfruta donde quieras. Cancela en cualquier momento”. Para esa altura, ya eran más que evidentes las artimañas de publicidad y me dio risa pensar que, así como ese producto, se nos ofrecen cientos de productos al día. Voluntariamente seguí el juego. Hice clic en el ícono “Probar ahora” y ahí me encontré con el colmo de la definición de nuestra época: consumismo sin compromiso. Se enumeraban tres características: 1) Sin compromisos, se puede cancelar cuando uno quiere; 2) todo está disponible a un bajo costo; 3) todo puede disfrutarse sin límites en todos los dispositivos. ¡Qué ideas peligrosas!

No es que tenga algo contra Netflix. Simplemente me llamaron la atención esos enunciados y pensé que sería interesante analizar hasta qué punto esas ideas nos van convenciendo de una mentira hábilmente disfrazada por el enemigo.

Dios es un Dios de pacto, de compromiso total, y quiere hacer grandes cosas con nosotros y por medio de nosotros. Tanto en nuestras relaciones personales como en las más casuales, pide compromiso de nuestra parte. Las cosas no se cancelan así no más. Las personas no son descartables; los ministerios que se sustentan con nuestra labor, tampoco.

Las cosas no necesariamente están disponibles a un bajo costo. Hay cosas costosas en extremo, como lo fue para Jesús la salvación, como lo es nuestra salud (que muchas veces se ve perjudicada cuando nos involucramos en pasatiempos que atentan contra las leyes de la temperancia), por mencionar algunas.

El hecho de pensar en un disfrute sin límites resulta claramente tentador para nuestra naturaleza hedonista. Pero ¿es realmente lo mejor para nosotros?

Vez tras vez, el enemigo intentará engañarnos disimuladamente con cosas que a veces hasta parecen buenas; pero no todo lo que está disponible para el consumo es alimento realmente.

Cuando hoy te ofrezcan un producto endulzado, pregúntate primero qué hay detrás de todo eso…

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