Matutina para Jóvenes | Jueves 20 de Marzo de 2025 | Sí, es mi problema

Matutina para Jóvenes | Jueves 20 de Marzo de 2025 | Sí, es mi problema

Sí, es mi problema

“Si puedes hacer un favor a quien lo necesite, no te niegues” (Prov. 3:27)

Cuenta una graciosa fábula que en una granja vivían una gallina, una cabra, una vaca y un ratón. Un día, el ratón llegó bastante preocupado donde los demás animales y les comentó que el dueño de la granja había comprado una ratonera. El ratón imploró la ayuda de los demás animales, pero todos le dieron la espalda. Después de todo, ¿qué peligro representaba una ratonera para la gallina, la cabra y la vaca? “Ese no es nuestro problema”, dijeron mientras se marchaban y dejaban atrás al pobre ratoncito.

Aquella noche se escuchó el sonido de la ratonera cuando atrapa a su presa y los animales supusieron lo peor. La esposa del granjero se dirigió a la cocina para verificar que el ratón estuviera muerto. Como estaba oscuro, la señora no se percató de que la ratonera no había atrapado al ratón, sino la cola de una peligrosa víbora. Cuando la señora se acercó, la víbora la mordió.

La señora cayó en cama con una fiebre muy intensa. Para ayudar en la recuperación, el esposo decidió prepararle un caldo y, para eso, mató a la gallina. La señora no mejoró, así que varios de sus parientes vinieron a visitarla y, para alimentarlos, su esposo mató la cabra. Por desdicha, la señora murió y para costear los gastos del funeral, el caballero vendió la vaca al matadero local. ¡El ratón fue el único sobreviviente!

Esta jocosa fábula ilustra cómo todos los seres humanos estamos conectados y lo que te perjudica a ti, en última instancia, también me afecta a mí. Elena de White presenta esta misma idea y escribe que todos estamos unidos y que “la opresión y degradación de un miembro perjudica a todos” (El ministerio de curación [ACES, 2008], p. 315).

Pero lo contrario también es cierto. La misma autora escribió que: “Todos nosotros estamos entretejidos en la gran tela de la humanidad, y todo lo que hagamos para beneficiar y ayudar a nuestros semejantes nos beneficiará también a nosotros mismos” (El ministerio de la bondad [ACES, 2010], p. 151).

Ni tú ni yo fuimos creados como islas; somos parte de una gran familia humana, y tu problema se convierte en el mío. Por ello, hoy ruego al Señor que nos brinde la capacidad de identificarnos con las necesidades de nuestro prójimo y que nos conceda el deseo de hacer el bien a los demás, sabiendo que, al hacerlo, también recibiremos bien a cambio.

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