
Hay una actualización disponible
“De mañana escuchas mi voz; muy temprano te expongo mi caso, y quedo esperando tu respuesta” (Sal. 5:3)
Todavía recuerdo el momento en que encendí mi primera computadora. Obtener el dinero necesario me llevó varias semanas de arduo trabajo, y finalmente, tenía en mis manos el resultado de mi esfuerzo.
En poco tiempo, me di cuenta de que la computadora me solicitaba periódicamente que me conectara a Internet para “descargar las últimas actualizaciones”. Al principio, lo hice con mucho entusiasmo, pero gradualmente fui perdiendo interés y dejé de realizar las actualizaciones. ¿El resultado? En un principio, nada pareció suceder, pero con el tiempo, los programas comenzaron a cerrarse de forma repentina, la computadora se volvió cada vez más lenta, aparecieron mensajes de advertencia y, finalmente, cayó víctima de un virus. Tuve que borrar toda la información y reinstalar el sistema operativo. Mi descuido me costó la pérdida total de mi música, fotos y documentos. En aquellos tiempos, dado que no existía “la nube”, perdí todo irreparablemente.
Hoy, gracias a conexiones más veloces a Internet, resulta muy fácil mantener nuestros equipos actualizados. Mi teléfono se actualiza mientras duermo. Aunque a veces pueden ser molestas (estoy pensando en ti, Adobe), lo cierto es que el fabricante prepara las actualizaciones para que podamos sacarles el mayor provecho a nuestros equipos, para proveernos de nuevo contenido o incluso para protegernos de programas maliciosos y amenazas diversas.
¿No crees que existe una gran similitud entre este tema de las actualizaciones y nuestra vida espiritual? Cada día que pasa enfrentamos nuevos desafíos y si no nos mantenemos en contacto con el Fabricante celestial para actualizar nuestra vida espiritual, corremos el riesgo de quedar obsoletos y, como mi computadora, funcionar cada vez más lento, experimentar colapsos repentinos en diversos aspectos de la vida y, finalmente, sucumbir ante algún virus.
Al igual que el fabricante de tu computadora o teléfono móvil, Dios quiere que le saques el máximo provecho a tu vida, quiere proveer nuevo contenido para tu existencia y, por supuesto, desea protegerte del “el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar” (Heb. 12:1, NTV) y los virus que plagan tu mundo: el desánimo, el egoísmo, la envidia, el miedo y otros tantos. En el texto de hoy, David declara que cada mañana busca esa actualización que solo Dios podía darle. Hoy Dios tiene una actualización disponible para ti, para “descargarla” basta con hacer “clic” en tu Biblia y elevar una oración pidiendo estar cerca del Señor.