Matutina para Jóvenes, Lunes 31 de Mayo de 2021

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¿Qué tienes tú aquí?

“¿Qué tienes tú aquí, o a quién tienes aquí, que labraste aquí sepulcro para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, o el que esculpe para sí morada en una peña?” (Isa. 22:16).

Recuerdo que cada sábado salíamos con un grupo misionero a dar estudios bíblicos a un pueblo muy pequeño cerca de nuestra localidad. Se caracterizaba por ser un pueblo muy católico, con una gran catedral en la plaza principal y no mucho más que eso. El resto eran casas en un par de cuadras largas, con algún que otro almacén, una radio y un cementerio. A la vuelta del cementerio vivía una anciana muy coqueta y vivaz. Había quedado viuda veinte años atrás y había decidido permanecer en ese lugar porque cada día iba varias horas al cementerio a pasar la tarde al lado de la tumba de su marido. Lo extrañaba muchísimo. Era lo más preciado de su vida y todo giraba en torno a él, aunque ya no estaba. Llevaba flores a su tumba y se acicalaba para él antes de salir.

Como no he estado en su situación, no puedo saber cómo actuaría, ni soy consciente del dolor tan agudo que puede sentirse ante una pérdida así.

Sin embargo, al pensar en esta pregunta que Dios hizo por medio de su profeta, reconozco que muchas veces nuestros mayores planes, anhelos, preocupaciones y tesoros se encuentran aquí, en el mundo; como si lo más importante de nuestra vida, aunque sepamos que es pasajero o que ya lo hemos perdido en algunos casos, estuviera aquí e hiciéramos todos nuestros planes futuros en torno a esta vida terrenal. Como si labráramos en el lugar más seguro y promisorio nuestra “sepultura” o buscáramos construir nuestra casa en el lugar más resistente.

Dios nos recuerda que aquí estamos de paso. Este no es nuestro hogar final. No debiéramos aspirar a acumular grandes famas y logros aquí. No debiéramos dedicar nuestros mejores ingresos a una “tumba” bien decorada.

Jesús dijo: “No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mat. 6:19-21, NVI).

¿Dónde están puestos tus pensamientos hoy? ¿Dónde estás concentrando tus mayores esfuerzos? Aquí no tenemos nada, y nada nos llevaremos de aquí.

Oremos para poner las cosas en perspectiva hoy.

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