Matutina para Jóvenes | Martes 26 de Marzo de 2024 | Los padres son un regalo de Dios

Los padres son un regalo de Dios

«El necio desprecia la corrección de su padre; el que la atiende, demuestra inteligencia» (Proverbios 15: 5).

En su autobiografía, el legendario general Douglas MacArthur, héroe de la Segunda Guerra Mundial, refiere el incidente que sigue. En el otoño de 1893, Douglas MacArthur, de dieciocho años, presentó el examen de admisión a la Academia de Guerra Norteamericana de West Point y fue aprobado. Estudiaba muy satisfecho hasta el día en que ascendieron a su padre, el teniente coronel Arthur MacArthur.

—Usted acaba de ser ascendido a general de brigada de los voluntarios que desean luchar en la guerra contra España. Debe partir de inmediato a las Filipinas para tomar el mando —decía la carta emitida por el alto mando militar de Washington.

—¡Papá, esto es maravilloso! —exclamó Douglas—. ¿No te emociona la idea de poder ayudar a los filipinos a obtener su independencia?

—Sí, hijo mío, estoy orgulloso de brindarles apoyo. Merecen su libertad después de cuatrocientos años de yugo colonial. Todos merecen ser libres.

—Voy contigo —dijo Douglas—. ¿A quién le interesa estudiar sobre la guerra, cuando hay una en marcha ahora mismo? Yo también quiero ayudar. Me voy a alistar.

—No tan rápido, jovencito —lo detuvo su padre—. Puedes estar seguro de que habrá muchas más guerras en los próximos años. Habrá grandes batallas, y mayores que la que estamos librando hoy. Prepárate. Estudia en West Point.

—Tu padre tiene razón, Douglas —intervino la madre—. Si haces tu profesión en el ejército, aprenderás la disciplina y la estrategia de West Point. Harás un mejor trabajo si estás preparado y además lo disfrutarás mucho más.

—Está bien —se resignó Douglas, aceptando el consejo—. Iré a West Point.

Al final de sus días, Douglas escribió en su autobiografía: «A los dieciocho años uno se asombra de lo poco comprensivos que parecen los padres; años más tarde, nos maravillamos de lo sabios que eran en realidad».

A menudo nuestros padres o tutores son quienes manifiestan más interés en nuestro bienestar. ¿Los honras conforme al mandamiento? ¿Prestas atención a sus consejos y cumples tus deberes como buen hijo? Hoy recuerda que «el primer mandamiento que contiene una promesa es este: “Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra”» (Efesios 6: 2, 3).

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