Matutina para Jóvenes | Miércoles 01 de Mayo de 2024 | La Granja Koinonía

Clarence Jordan

La Granja Koinonía

«El que tiene amor no hace mal al prójimo; así que en el amor se cumple perfectamente la ley» (Romanos 13: 10).

Clarence Jordan era una persona con talento y dedicación excepcionales. Se habría destacado en cualquier carrera que hubiera elegido, pero eligió servir a los pobres. En la década de 1940 fundó una granja agrícola y le puso por nombre Granja Koinonía, que se convirtió en una comunidad para gente pobre de cualquier raza. Pero los moradores de la región, incluyendo muchos cristianos que eran partidarios de la segregación racial, hicieron todo lo posible por detener su obra.

En 1954, el Ku Klux Klan, organización extremista, decidió destruir la comunidad agrícola de Jordan. De modo que una noche quemaron todos los edificios de la Granja Koinonía, con excepción de la casa del doctor Jordan, la que regaron con balas.

Mientras los miembros encapuchados del Ku Klux Klan hacían su obra destructora, el doctor Jordan reconoció las voces de varios de ellos. Algunos eran miembros devotos de las iglesias de la comunidad. Uno era el reportero del diario local.

El día siguiente ese mismo reportero se presentó en la granja con el pretexto de recabar información de lo que había sucedido. Encontró al doctor Jordan trabajando en el campo; estaba arando y sembrando. Le dijo que se había enterado de lo sucedido y que había ido a evaluar el daño para hacer un reportaje. El hombre intentó humillar al doctor Jordan y le dijo:

—Bueno, doctor Jordan, usted tiene dos doctorados y dedicó catorce años a esta granja, y ahora no queda nada de ella. ¿Qué tan exitoso cree que ha sido?

El doctor Jordan dejó de trabajar y contestó con serenidad pero con firmeza al sarcástico reportero:

—Tuve casi tanto éxito como la cruz de Cristo, señor. No creo que usted nos entienda.

Asistir a una iglesia no es garantía de estar libre de prejuicios y de un mal carácter. Un día puedes estar en la iglesia y al siguiente prender fuego a la casa de tu vecino. Piensa en tus acciones y motivos, ¿glorifican a Dios y muestran amor por los demás? ¿O eres guiado por sentimientos divisionistas o preferencias personales?

Nuestro Dios «hace que su sol salga sobre malos y buenos, y manda la lluvia sobre justos e injustos» (Mateo 5: 45). ¿Seguirás su ejemplo amando y sirviendo a lo demás?

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