Matutina para Mujeres | Jueves 26 de Octubre de 2023 | Un viaje súper expreso

Un viaje súper expreso

Habrían remado unos cinco o seis kilómetros, cuando vieron a Jesús que caminaba sobre el lago y se acercaba a la barca. Les entró mucho miedo. Juan 6:19, BLPH.

Juan incluye un milagro extra que los demás evangelios no presentan en esta historia: la rapidez con que llegaron a la orilla cuando Jesús entró en la barca (Juan 6:21). Jesús pidió a sus discípulos que fueran a Betsaida, pero ellos se dirigieron a Capernaum (Marc. 6:45; Juan 6:17). Cuando desembarcaron con Jesús, llegaron a Genesaret (Mat. 14:34). Betsaida está en la parte noroeste del lago, Capernaum está entre Genesaret y Betsaida, y Genesaret está ubicada hacia el oeste. Dios tiene un Betsaida para ti, un norte en el mapa de tu destino. Tus miedos o dudas te desvían y terminas el viaje en lugares no planeados. Cuando las tormentas de la vida desvíen tu rumbo, invita a Jesús a tu barco, porque siempre tendrá una mejor alternativa.

Los discípulos habían avanzado solo cinco o seis kilómetros después de remar entre seis y nueve largas horas en la oscuridad y entre la furia de las olas. Jesús los alcanzó caminando sobre las tormentosas olas y les dijo: “Yo soy, no temáis” (Juan 6:20). La actitud de los discípulos cambió, el miedo y el enojo inicial se habían esfumado, y estaban dispuestos a recibirlo. Cuando te empeñas en hacer tu voluntad, Jesús respeta tu independencia hasta que extrañes su presencia; pero si se lo pides, te abre un camino expreso en medio de cualquier tormenta.

Jesús entró en la barca y enseguida llegaron a Genesaret (vers. 21). El tiempo desperdiciado luchando con olas mortales fue redimido. “Apenas hubo tomado Jesús su lugar en el barco, el viento cesó, y enseguida llegaron ‘a la tierra donde iban’. La noche de horror fue sucedida por la luz del alba. Los discípulos, y otros que estaban a bordo, se postraron a los pies de Jesús con corazones agradecidos, diciendo: ‘Verdaderamente eres Hijo de Dios’ ” (DTG, p. 346).

Inviertes demasiado tiempo siguiendo tus propios planes, tratando de llegar por tus propias fuerzas. Solo logras remar en el mismo lugar, sin resultados, y te frustras. Jesús aparece en circunstancias inimaginables y en instantes tu rumbo mejora, quizá no conforme al destino planeado por ti, sino al elegido por Jesús, y seguramente mejor.

Todos los obstáculos que te frustran serán superados y llegarás a puerto seguro. Aunque la noche sea oscura y las olas parezcan destruir tu embarcación, anímate: Jesús va contigo. Por larga que sea la noche, la mañana vendrá, tus miedos se convertirán en asombro y deleite.

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