Miércoles 01 de Junio de 2022 | Matutina para Jóvenes | Dios está aquí

Dios está aquí

«La muralla medirá en total nueve mil metros de largo, y el nombre de la ciudad será en adelante: “El Señor está aquí”». Ezequiel 48: 35

Este es el último capítulo y el último ver­sícu­lo del libro de Ezequiel y contiene una maravillosa promesa para el pueblo de aquel tiempo y, por supuesto, para todas las épocas. Es la promesa de la presencia de Dios de manera permanente con su pueblo. Esta promesa surge en un momento más que oportuno. Era el momento en que el pueblo de Israel estaba en su punto más bajo espiritualmente y como nación. Recuerda algunos datos históricos y entenderás lo valioso del mensaje de este texto.

Después del reinado de Salomón, la nación de Israel se dividió en dos reinos: el reino del norte, llamado Israel, y el del sur, denominado Judá. El reino del norte fue conquistado por los asirios en el año 722 a.C., y Judá, por Babilonia en 606 a.C. El resultado de estas conquistas fue la destrucción, el exilio y la esclavitud del pueblo en territorio enemigo. El profeta Ezequiel fue tomado cautivo durante la última invasión de Jerusalén, diez años antes de que la ciudad fuera arrasada por completo y el Templo, destruido. El pueblo de Judá permaneció como esclavo en Babilonia durante cuarenta años más después de aquella destrucción final.

Como el templo de Jerusalén había sido destruido catorce años antes de que Ezequiel recibiera esta visión, el pueblo pensaba que no había forma de que Dios estuviera allí. Entonces, de la misma manera en que 25 años atrás Ezequiel les había hablado de destrucción y ruinas, ahora trae esta profecía de esperanza y consuelo. Dios les da ánimo a Ezequiel y a los fieles en el exilio, mostrándole al profeta la visión de la Jerusalén restaurada, una ciudad con un templo glorioso en el que se restauraría el sistema de sacrificios. Ezequiel ve la gloria de Dios regresar al templo y el clímax de la visión es «El Señor está aquí».

Pasaron los siglos, el Templo fue restaurado y allí caminó Cristo Jesús. Por intermedio de Jesús se cumplió esta promesa, ya que en él moraba toda la plenitud de la Deidad (ver Colosenses 2:9).

Hoy, esa promesa sigue vigente, ya que por medio del Espíritu Santo él mora con y en nosotros. Por último, creemos que muy pronto Dios se hará presente a través de Cristo en su Segunda Venida. Hoy @Dios te dice: «Yo estoy aquí, contigo, a tu lado en todo momento. Mi presencia te acompaña».

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