Miércoles 06 de Abril de 2022 | Matutina para Mujeres | Escasez

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Escasez

“Miren los pájaros. No plantan ni cosechan ni guardan comida en graneros, porque el Padre celestial los alimenta. ¿Y no son ustedes para él mucho más valiosos que ellos?” (Mat. 6:26, NTV).

¡No tengo suficiente tiempo! No tengo suficiente dinero. No tengo suficiente energía para hacer todas las cosas que quiero hacer. No tengo suficientes oportunidades, suficientes contactos profesionales, suficiente entrenamiento o suficiente educación… ¿Cuán a menudo piensas así? Si sientes, como dice el refrán, que siempre te faltan “cinco pa’l peso”, es posible que tengas una mentalidad de escasez. La mentalidad de escasez no tiene nada que ver con cuánto dinero o recursos tengamos; es una actitud frente a la vida. Gisle Sorli, un asistente financiero que trabaja en los Estados Unidos, cuenta la historia de una pareja de jubilados que había ahorrado veinte millones de dólares estadounidenses. Gisle estaba aconsejándolos acerca de cómo podían usar parte de sus ahorros para apoyar a diferentes obras de caridad. De pronto, asustada, la anciana le dijo: “¿Y si me da una enfermedad crónica?” Pese a que tenían veinte millones de dólares estadounidenses en el banco, a la mujer aún le preocupaba quedarse sin dinero. ¿Por qué? Porque la mentalidad de escasez no tiene que ver con nuestros recursos, sino con mirar al futuro con miedo. Paradójicamente, Gisle ha notado que cuanto más dinero posee una familia, más teme a la escasez (tal como lo relata en su artículo “Moving from Scarcity to Abundance in a Biblical Manner”).

Dios nos invita a vivir en libertad. Para ser libres de la mentalidad de escasez, debemos pedirle que silencie nuestros miedos con su voz. La Palabra de Dios debe convertirse en la banda sonora de nuestra vida, que acalla las continuas dudas con su verdad. ¿Y si se enferman mis padres? ¿Y si pierdo mi trabajo? ¿Y si el país entra de nuevo en recesión? “Así que no se preocupen diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ o ‘¿Qué beberemos?’ o ‘¿Con qué nos vestiremos?’ Los paganos andan tras todas estas cosas, pero el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan” (Mat. 6:31, 32, NVI). La mentalidad de escasez nos paraliza de miedo, nos dice que compartir es correr el riesgo de quedarnos sin nada, que la única ruta segura es acumular. Pero la verdad de Dios nos libera: no estamos solas. Dependemos del Padre celestial, que ya sabe lo que necesitamos y que provee abundantemente en su sabiduría.

Señor, quiero mirar al futuro con fe, confiando en que bendecirás mis esfuerzos y proveerás a mis necesidades, día tras día. ¡Lléname de tu Espíritu! Que tus palabras se conviertan en la banda sonora de mi vida. Ayúdame a silenciar con un “Escrito está” a cada duda que el enemigo me susurre. ¡No estoy sola, dependo de un Padre amoroso que atiende a todas mis necesidades!

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