Miércoles 24 de Agosto de 2022 | Matutina para Adultos | En sintonía con Dios 

En sintonía con Dios

“Invócame en el día de la angustia; te libraré y tú me honrarás” (Salmo 50:15).

Paul Ratsara nunca supo quién puso el veneno en su comida, pero quienquiera que haya sido, tenía toda la intención de matarlo. Después de una larga recuperación, Paul no regresó a la escuela, sino que se quedó cuidando de la granja familiar.

La historia la cuenta Derek J. Morris (Radical Evidence, pp. 31-40). Un día, mientras Paul hacía su trabajo diario, encontró un libro que le llamó la atención. Se trataba de un ejemplar del Nuevo Testamento y los Salmos, en su idioma natal, el malgache. Comenzando con el Evangelio de Mateo, leyó todo el libro una y otra vez. Entonces Paul decidió reanudar sus estudios, en otra ciudad. Ahí comenzó a asistir a una iglesia cristiana, donde pronto se convirtió en líder juvenil y, tiempo después, ministro del evangelio. Desde entonces, Paul se dedicó a compartir con otros el evangelio de Jesucristo, incluso a riesgo de su vida.

Una de esas difíciles experiencias se produjo en Kinsasa, la capital de la República Democrática del Congo. Paul caminaba por la calle cuando un hombre armado lo forzó a entrar en un vehículo donde lo esperaban otros dos, también armados. Lo robaron y luego le dijeron que lo matarían. Entonces Paul recordó nuestro versículo para hoy: “Invócame en el día de la angustia…”.

Un sentimiento de profunda paz inundó su corazón. “Soy un misionero proveniente de Madagascar”, dijo a sus raptores, “y estoy aquí para servir a Dios y a la humanidad; incluyéndolos a ustedes”. Al poco rato, los delincuentes comenzaron a discutir acaloradamente. Al final, el que parecía ser el líder dijo en francés: “¡No vamos a hacerle daño! ¡Él es un hombre de Dios!” De pronto, el vehículo se detuvo, y le dijeron: “Pastor, es un hombre libre. Se puede ir”.

¿Qué hizo Paul, entonces? En lugar de huir del lugar, les pidió a los bandidos que lo regresaran a la ciudad. Ellos accedieron, y en el camino de regreso le devolvieron lo que le habían robado, y le recomendaron qué calles no debía tomar ¡porque podría haber bandidos por ahí!

¿Qué aprendió Paul Ratsara de su experiencia? “He aprendido”, dijo, “que, para vivir, primero debes estar listo para morir. Para ser libre, tienes que ser libre del temor a la muerte. […]. Mi oración diaria es estar en sintonía con Dios en cada momento, y creer que sus ángeles están conmigo”.

“Estar en sintonía con Dios en cada momento”. Como oración, ¡no está mal para comenzar el día! ¿No te parece?

Maravilloso Dios, hoy quiero estar “en sintonía contigo”, y que tus ángeles estén conmigo en todo momento.

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