Miércoles 26 de Enero de 2022 | Matutina para Adolescentes | Seguro de niñera

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Seguro de niñera

“Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (1 Juan 1:9, NVI).

El 26 de enero de 1950, se vendió en Saint Louis, Misuri, Estados Unidos, la primera póliza de seguro para niñeras de la que se tiene constancia. ¿Puedes creerlo? Contratar una póliza de este tipo hoy en día podría tener sentido con todas las demandas que se presentan en los tribunales, pero ¡en 1950! En aquella época, había muchísimas niñeras y los padres se preocupaban más por los presos de la cárcel del condado que por si su niñera era o no una delincuente. La American Associated Insurance Company ofreció esta póliza, en la que las niñeras tenían una fianza de hasta 2.500 dólares por fraude y deshonestidad. ¡Vaya! Debía de haber niñeras muy sospechosas (o padres muy paranoicos) en esos lugares. Evidentemente, había padres que sentían que necesitaban protección contra una ladrona o estafadora –en el mejor de los casos– que se hacía pasar por niñera.

Hoy en día, se puede contratar un seguro para el automóvil, la casa, la moto e incluso para mascotas. También hay seguros dentales, para cultivos, para tarjetas de crédito y para ciertos negocios. Se puede asegurar piezas mecánicas de vehículos, teléfonos e incluso para partes del cuerpo. Los mariscales de campo aseguran sus brazos; los cantantes de pop aseguran su voz; los modelos, su rostro y figura; y las niñeras, probablemente, ya no pueden permitirse ejercer su oficio sin un seguro.

Jesús vino a esta tierra sin ningún tipo de póliza de seguro. Nació en el seno de una familia pobre, en una ciudad desconocida y plagada de delincuencia. Su oficio, que implicaba hacer trabajo manual, era una ocupación en la que muchos habían perdido dedos o sufrido otras heridas. Recorrió diariamente terrenos traicioneros, dando su vida en servicio sin esperar nada a cambio. Fue acusado de crímenes que no cometió, fue crucificado por sus propios compatriotas y su cuerpo fue enterrado en una tumba prestada. Corrió verdaderos riesgos al venir aquí y no pidió ninguna garantía por parte de los que vino a redimir.

Al morir por nosotros, nos ofreció un seguro contra la última calamidad: la separación eterna de él en una tumba permanente. Si firmamos esta póliza, él ha prometido ayudarnos a incorporar el perdón limpiador que ya compró para nosotros. ¿Cuánto cuesta esta póliza? Todo. Pero él ya ha cubierto ese costo. Todo lo que tienes que hacer es firmar en la línea punteada.

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