La influencia: un poder para el bien o para el mal – 28 de marzo
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención... Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.Efesios 4:30, 32.

