Sábado 08 de Octubre de 2022 | Matutina para Adultos | ¿Le caigo bien a Dios?

¿Le caigo bien a Dios?

“Ustedes no me eligieron a mí. Más bien, yo los elegí a ustedes” (Juan 15:16, RVC).

¿Te has preguntado alguna vez si Dios encuentra algún gozo en relacionarse contigo? En opinión de David Asscherick, la respuesta a esta pregunta es un resonante sí, pues este es el mensaje que las Escrituras nos presentan desde el Génesis hasta el Apocalipsis (“Does God Like Me?”, Adventist Review, marzo de 2017, pp. 37-43).

En el relato de la Creación, del Génesis, encontramos a un Dios omnipotente que solo tiene que hablar para que las cosas existan: dice, por ejemplo, “Sea la luz” y hubo luz. Pero cuando crea al hombre, no dice “Sea el hombre”. No. Lo crea en forma personal. Le da forma al cuerpo, luego sopla en su nariz aliento de vida, y “fue el hombre un ser viviente” (Gén. 2:7). He aquí un Dios, dice Asscherick, que nos crea de un modo tal que podamos relacionarnos con él en un plano personal; un Dios cercano, que desea mantener comunión permanente con la corona de su Creación.

Pero entonces entra el pecado al mundo. ¿Qué hace Dios cuando ya no es posible la comunión directa con sus criaturas? Se asegura de que su presencia continúe en medio de su pueblo, a través del Santuario. Siglos más tarde, llegado “el cumplimiento del tiempo”, envía a su Hijo, no solo para que sea “Dios con nosotros”, sino también uno de nosotros. Y cuando se acerca el momento de su sacrificio, Jesús les dice a sus discípulos qué lugar ocupan ellos en su corazón: “Ya no los llamaré siervos”, declara, “porque el siervo no sabe lo que hace su señor; yo los he llamado amigos” (Juan 15:15, RVC).

No siervos, sino amigos. ¡Qué asombroso! Y no fuimos nosotros los que tomamos la iniciativa para entablar esta amistad. ¡Fue él! ¿No es esto maravilloso? El Dios que nos crea para relacionarnos con él, y que nos busca después de extraviarnos, nos escoge para que seamos sus amigos. Además, nos promete que esa relación que comenzó en el Edén, y que el pecado estorbó, será restaurada plenamente, cuando él haga nuevas todas las cosas: “Entre los seres humanos estará su morada” (Apoc. 21:3).

Lo que esto significa, en última instancia, es que Dios no solo nos ama, como nuestro Padre celestial que es, sino también se interesa en nosotros. Se deleita tanto en nuestra compañía, ¡que quiere tenernos cerca de él por siempre! ¿No es esto, precisamente, lo que hacen los buenos amigos?

Padre amado, hoy alabo tu nombre porque a pesar de ser un Dios todopoderoso, y habitar en luz inaccesible, eres también mi Salvador y Amigo eterno. ¿Qué más puedo pedir?

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3 comentarios
  • Gracias por mitivar a la lectura de la matutina, tengo instalada otra aplicación pero ahoea qye recibo sus notificaciones no se como, me e sentido mitivado a leer tambien la de adultos Dios les bendiga.

  • Maravilloso y precioso mensaje porque contiene verdades eternas que nos llenan de gozo por la seguridad de la palabra de Dios.-

  • Precioso, es él Amor qué él tiene su creación, la cual él enemigo tentó mintiendo y poniendo lo que no era verdad, que Dios no los amaba, Dios nos Iso a su Imagen. Génesis 1:26-29, y una alimentación sana (de los árboles a nosotros sin cocinar )

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