Sábado 13 de Agosto de 2022 | Matutina para Mujeres | Sensación térmica

Sensación térmica

“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta” (Rom. 12:2, NTV).

Como casi todos los días voy al trabajo en mi bicicleta, me acostumbré a revisar el pronóstico meteorológico por las mañanas. Esta mañana, la temperatura era de 10 ºC, pero la sensación térmica era solo de 3 ºC, debido al viento. El viento afecta nuestra percepción de la temperatura. Cuando hay viento, la humedad de la piel se evapora con mayor rapidez, y eso nos enfría. Por eso, aunque la temperatura no cambie, sentimos mucho más frío.

El victimismo y el pesimismo son el viento que azota el alma. Cuando nos acostumbramos a ver la vida desde una perspectiva negativa, sin importar la temperatura real, tenemos frío. En Battlefield of the Mind [El campo de batalla de la mente], Joyce Meyer escribe: “En los días en que yo era extremadamente negativa, podía entrar en la casa que alguien acababa de renovar, y en lugar de ver y comentar todo lo hermoso que me rodeaba, yo veía una punta del papel de empapelar que estaba despegada, o una mancha en la ventana. ¡Estoy tan agradecida porque Jesús me liberó y ahora puedo disfrutar las cosas buenas de mi vida!”

Como Joyce, muchas tenemos un radar emocional que es hipersensible al error e inmune a la belleza. Sin embargo, podemos ser transformadas por la renovación de nuestra mente (Rom. 12:1, 2). La Biblia dice que debemos someter nuestros pensamientos; debemos llevarlos cautivos, hacerlos esclavos de Cristo (2 Cor. 10:5). Todos los pensamientos que no sometamos nos esclavizarán. El apóstol Pablo usa un lenguaje bélico en este capítulo: él habla de destruir fortalezas y derribar argumentos. Pablo comprende que nuestra mente es un terreno de batalla estratégico. Los pensamientos derrotistas son misiles del enemigo. Cuando los llevamos cautivos a Cristo, él los desvía de su curso y estallan en territorio enemigo. Someter nuestros pensamientos a la autoridad de Cristo es contraactacar.

Cristo desea renovar nuestra mente para darnos una mirada sabia y equilibrada. Si se lo permitimos, él sanará los patrones de nuestro pensamiento. No es demasiado tarde. Jesús quiere comenzar a obrar un milagro en ti hoy.

Señor, pongo mi mente y cada uno de mis pensamientos bajo tu autoridad. Ayúdame a adoptar buenos patrones de pensamiento, a enfocarme en las cosas buenas, verdaderas y honestas. Sé que tú puedes obrar un milagro, cambiar el antiguo cableado y renovar mi mente. Amén.

Comparte este devocional
Deja tu comentario