Sábado 29 de Enero de 2022 | Matutina para Jóvenes | «Murió por mí»

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«Murió por mí» 

«En ningún otro hay salvación, porque en todo el mundo Dios no nos ha dado otra persona por la cual podamos salvarnos». Hechos 4: 12

Hace poco leí que durante la Guerra Civil Estadounidense un agricultor llamado John Blake fue reclutado como un soldado para ir al frente de batalla. Cuando le notificaron la decisión se fue a casa profundamente preocupado por tener que dejar a su familia, pues su esposa había muerto y no tenía nadie que pudiera cuidar a sus niños durante su ausencia.

El día antes de partir, Charlie Durham, su vecino, fue a visitarlo.

—Blake —dijo—, he estado pensando. Su familia lo necesita aquí en casa, así que he decidido tomar su lugar.

John quedó mudo. Era una gran propuesta, tanto así que no sabía si su vecino hablaba en serio. Tomó la mano del joven y alabó a Dios por este amigo que estaba dispuesto a ir como su sustituto.

Charlie fue al frente de batalla y luchó valientemente. Pero tristemente murió en la primera batalla. Cuando John escuchó la noticia, inmediatamente ensilló su caballo y fue al campo de batalla. Después de buscar por un tiempo, encontró el cuerpo de su amigo. Arregló todo para que fuera enterrado en el cementerio del pueblo y preparó una lápida de mármol donde esculpió una inscripción con sus propias manos: «Murió por mí».

Creo que John Blake entendió el mensaje de la Biblia: «Cristo murió por nosotros». La muerte de Cristo lo califica para ser el único Salvador. Nadie más puede salvarnos, no hay otro nombre bajo el cielo en el que podamos hallar salvación. Elena G. de White escribe: «Debe haber un poder que obre en el interior, una vida nueva de lo alto, antes de que el hombre pueda convertirse del pecado a la santidad. Ese poder es Cristo. Solamente su gracia puede vivificar las facultades muertas del alma, y atraerlas a Dios, a la santidad» (Dios nos cuida, p. 76).

¿No crees que este es un mensaje que merece ser compartido? La Global Survey on Religion and Atheism [encuesta global sobre religión y ateísmo], publicada en 2012, revela que el ateísmo está aumentando y la religiosidad está disminuyendo entre la población mundial. La encuesta muestra que, a nivel mundial, un 13% de las personas encuestadas se consideran ateos; un 23%, como no religiosos; y un 59%, se identifican como religiosos.

Hoy más que nunca nuestro mundo necesita escuchar las buenas noticias del amor de Jesús y la salvación que encontramos en él. ¿Te gustaría decirles a otros que @Cristo murió por ti?

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