Viernes 03 de Diciembre de 2021 | Matutina para Adolescentes | La bella, el bebé y la bestia

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La bella, el bebé y la bestia

“Yo pasé junto a ti, y al verte pataleando en tu sangre, decidí que debías vivir” (Eze. 16:6).

En la Biblia vemos una y otra vez la imagen de una mujer representando al pueblo de Dios. En Isaías 1:21 el profeta se lamenta: “¡Cómo has llegado, ciudad fiel, a ser igual que una prostituta! Antes toda tu gente actuaba con justicia y vivía rectamente, pero ahora no hay más que asesinos”.

En Ezequiel 16, Dios compara Jerusalén con una niña recién nacida, abandonada para que muriera en su propia sangre. Dios la rescata y se asegura de que crezca fuerte y hermosa. La viste con las mejores ropas, le pone brazaletes en los brazos, un hermoso collar alrededor del cuello, aros brillantes en la nariz y las orejas, y una corona en la cabeza. Pero la joven rompe el corazón de Dios, al emplear su belleza para prostituirse. Incluso vende las joyas que Dios le dio para mantener su estilo de vida idólatra.

La representación más conocida del pueblo de Dios como una mujer es la del capítulo 12 de Apocalipsis, que describe a una “mujer [embarazada] envuelta en el sol como en un vestido, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en la cabeza” (vers. 1). Un dragón espera para devorar a su hijo tan pronto nazca. Pero el bebé es rescatado y llevado al cielo, mientras la mujer huye al desierto para resguardarse.

Cuando Juan ve nuevamente a la mujer (Apocalipsis 17), recibe una sorpresa: la mujer se ha subido al dragón y se sienta cómoda sobre él. Esta es la historia de la iglesia cristiana a través de los siglos: un pueblo manso y perseguido termina acogiendo la violencia y la coerción que han estado tratando de destruirlo durante mucho tiempo. Vestida de púrpura y escarlata reales, al estilo del dragón, la antigua iglesia pura se ha convertido en una mujer embriagada de poder, que ha bebido la sangre de los verdaderos seguidores de Jesús. Tal como hizo el antiguo Israel, la iglesia se ha unido a las potencias mundanales.

La bestia tiene siete cabezas y diez cuernos que representan siete poderes que han oprimido al pueblo de Dios: cinco en el pasado, uno en el presente, y uno en el futuro, así como una octava cabeza que es un avivamiento de la séptima. Los poderes pasados son Egipto, Asiria, Babilonia, Medo-Persia y Grecia; el presente es Roma, y el futuro que recibiría una herida mortal pero volvería a la vida al final de los tiempos es la unión iglesia-estado del cristianismo medieval.

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