Viernes 12 de Agosto de 2022 | Matutina para Adolescentes | A trabajar

A trabajar

“Porque el obrero es digno de su salario” (Lucas 10:7, RVR 95).

En este día de 1955, el gobierno federal de los Estados Unidos fijó el salario mínimo en un dólar por hora. Desde 1955, el salario por hora ha experimentado varios aumentos. En mayo de 1974, alcanzó los dos dólares. En 1980, se elevó a 3,10; en 1991, se fijó en 4,25; y en 2008, en 6,55. A partir de agosto de 2018, el salario mínimo es de 7,25 dólares por hora. ¿Cuál es el valor de tus habilidades? ¿Qué podrías aportar a un trabajo? ¿Buenos conocimientos de informática? ¿Conoces los programas de procesamiento de texto? ¿Eres bueno con los niños? ¿Eres bueno para la limpieza? Tal vez seas creativo y hagas buenas letras, o incluso algo de arte y diseño. Los adolescentes mayores de cierta edad (dependiendo del país), pueden trabajar sin problemas; pero a veces, no les gusta el sueldo. Recoger frutas o verduras suele pagarse menos que cualquier tipo de trabajo de construcción, o incluso barrer; y el sueldo de una niñera es menor que el de un socorrista.

Cuando planifiques tu vida y las posibilidades de tener una ocupación temporal (si decides trabajar mientras estudias), céntrate en lo que realmente quieres. ¿Trabajas a fin de tener dinero para gastar ahora? ¿Quieres ahorrar para comprar un auto en el futuro? ¿Estás ayudando a pagar tu educación?

En cuanto al dinero, nunca es suficiente. Los coches cuestan mucho. Incluso los usados. Una vez que tienes el vehículo, debes pagar el seguro, la ma­trícu­la, el combustible y el aceite; así como los repuestos y la mano de obra cuando inevitablemente se estropee.

¿Y la educación? Si ayudas a pagarte una educación privada, realmente has aprendido a sacar cuentas. Todos los estudios demuestran que los niños que ayudan a pagar al menos una parte de los costos de su educación llegan más lejos en la vida y obtienen mejores resultados académicos. Y suelen tener más éxito en sus carreras, convirtiéndose en supervisores, gerentes, propietarios de empresas privadas, o profesionales como abogados, profesores y médicos. ¿Por qué?

Porque han aprendido a administrarse su tiempo, su dinero y a ellos mismos. Jesús dice que un “obrero es digno de su salario”. O al menos, debería serlo. Si no está cumpliendo con su tarea, probablemente no vale el salario que le pagan. Incluso durante sus viajes misioneros, Pablo estaba orgulloso de trabajar como fabricante de tiendas para poder mantenerse.

Es bueno vivir por tu cuenta, y es bueno cuidar de tus propias finanzas. Solo recuerda que, por más humilde o desagradable que sea o parezca, todo trabajo honesto es digno si se hace bien.

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