Viernes 27 de Mayo de 2022 | Matutina para Menores | ¿Barreras? ¿Para qué?

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¿Barreras? ¿Para qué?

“Hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos, y que cumplas sus mandamientos, preceptos y leyes. Así vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá en la tierra de la que vas a tomar posesión” (Deuteronomio 30:16, NVI).

¿Has tenido el privilegio de visitar un zoológico? Hay dos tipos de zoológicos: unos donde los animales están en jaulas y altas rejas con el fin de proteger a los visitantes y a los mismos animales de personas mal intencionadas. Y otro tipo de zoológicos donde no hay jaulas, ni barreras, ni rejas. Allí los animales se encuentran “libres” y es hermoso verlos en su medio ambiente. Por supuesto, los animales están realmente en pequeñas islas, para proteger a los visitantes y a los animales de accidentes y ataques.

En las noticias apareció la historia de una mujer que fue al zoológico en Arizona, Estados Unidos, donde fue atacada por un jaguar. Ella quiso tomarse una foto con el hermoso animal, grande y negro; y para que la fotografía saliera más de cerca, saltó una barrera en un espacio reservado para el felino. ¿Qué crees que pasó? El animal la atacó, le provocó profundas heridas en los brazos, y la mantuvo acorralada contra la valla hasta que otro visitante del zoológico la vio y acudió en su auxilio.

Esta triste historia muestra lo que sucede cuando no seguimos las indicaciones y pensamos que no va a haber consecuencias si hacemos lo que deseamos. Dios en su infinita misericordia y amor por nosotros nos dio los diez mandamientos y muchas indicaciones escritas en su Palabra con el único objetivo de protegernos de los ataques del enemigo y para que no suframos las consecuencias que dejan grandes heridas.

Afortunadamente, en esta historia la mujer no murió. Sus lesiones no resultaron de gravedad, pero ese brazo que fue mordido por el jaguar quedará con una cicatriz que le recordará siempre el inmenso dolor que sintió y el riesgo que corrió su vida “simplemente” por desobedecer y saltar la barrera.

En la vida no siempre quedan cicatrices físicas por todas las veces que desobedecemos y no hacemos caso a Jesús, a los padres, profesores o abuelos. Sin embargo, vamos sufriendo las consecuencias y la tristeza que trae el no obedecer.

Definitivamente, seríamos más felices y haríamos más felices a los demás si siguiéramos sus instrucciones y mandamientos, que fueron creados para nuestro bien.

Nina

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