Viernes 31 de Diciembre de 2021 | Matutina para Jóvenes | Un encuentro contigo

Un encuentro contigo

“Porque por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo” (1 Cor. 15:10).

En todo el mundo esta noche habrá fiestas. Algunas serán en la playa, vestidos de blanco. Otras serán en el centro de la ciudad, rodeados de cuentas regresivas sincronizadas y brillo inusual en el cielo por los fuegos artificiales. Otras serán más tranquilas, en los hogares, en familia.

Pero te propongo que seas parte de una fiesta en el cielo. Por las parábolas de Lucas 15, sabemos que hay fiesta en el cielo cuando un pecador se arrepiente, pero eso no quiere decir que el cielo no se regocije cada vez que hablamos con nuestro Salvador.

Hace varios años, me propuse arrodillarme para orar unos minutos antes de la medianoche. Mientras afuera se escuchan los festejos y otras conversaciones, me gusta que mi última y primera conversación sea con Dios.

Es cierto que es solo un día más en el calendario y que el tiempo es algo muy terrenal, pero por alguna razón siento que ha sido valioso experimentar eso en mi vida espiritual. Lo hemos hecho con los grupos de colportaje y ahora también se volvió una costumbre familiar. Después festejamos, pero esos primeros minutos están dedicados a él.

Este año lo comenzamos leyendo sobre un encuentro con Jesús resucitado. Lo podemos terminar con un encuentro con Jesús vivo, que nos llama a pasar un tiempo especial con él.

Martín Lutero decía: “Predica y vive como si Jesús hubiese muerto ayer, resucitado hoy y volviese mañana”.

No es casualidad que hayas vivido un año más, que hoy estés leyendo esto y tengas la oportunidad de hacer todas tus resoluciones tomado de su mano.

Podemos decir, así como Pablo: “Por su gracia soy lo que soy”. Cada día de este año nos ha acompañado y no alcanzarían las horas hoy para agradecer todo lo que ha hecho. “Su gracia no ha sido en vano para conmigo”.

Salgamos a contar estas buenas noticias. Seamos agradecidos y mostremos con nuestra vida en quién creemos, sin vergüenza, con el poder que viene de él.

Pidámosle que cada día podamos tener un encuentro personal con él. Tenemos una respuesta positiva asegurada, porque es una petición según su voluntad.

Ojalá esta noche, y cada noche a partir de ahora, podamos decir: “Hoy caminé con Dios”.

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