Aprendiendo en la escuela de Cristo – 5 de abril

Aprendiendo en la escuela de Cristo – 5 de abril

¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el camino que ha de escoger. Salmos 25:12.

Jesús ha abierto una escuela para la educación y la enseñanza de sus elegidos, y ellos siempre deben aprender a practicar las lecciones que él les da, a fin de conocerlo plenamente.

Aquellos que piensan que son suficientemente buenos, y no trabajan con diligencia en demanda de la perfección del carácter cristiano, pondrán ídolos en sus corazones, y proseguirán practicando hábitos pecaminosos, hasta que el pecado ya no les parezca pecaminoso. …

Jesús se ofrece a cada alma enferma de pecado, a cada alma que se esfuerza por vencer. El Espíritu Santo está intercediendo por cada luchador sincero, y Cristo hará que sus palabras sean espíritu y vida, poder de Dios para salvación a aquellos que creen. Pero seguramente fracasaréis si permitís que el diablo controle vuestra mente y guíe vuestra imaginación. … Dios no puede ser burlado; no aceptará un corazón dividido. El exige un servicio completo y de todo corazón. Ha pagado el dinero del rescate de su propia vida, por cada hijo e hija de Adán. …

Cristo tiene derechos sobre cada alma, pero muchos eligen una vida de pecado. Algunos no quieren acudir a Jesús para que les conceda vida. Algunos dicen: “Yo voy, Señor”, a su invitación; pero no van; no realizan una entrega completa, para morar únicamente en Jesús, que es vida, paz y gozo indecible, y gloria plena. … ¿No seréis sabios, y decidiréis hacer una obra diligente para la eternidad? Buscad de todo corazón la gracia de Cristo, con vuestro poder, mente y fuerza. …

Dios os ha dado el derecho de aferraros a él mediante la oración de fe. La oración creyente es la esencia de la religión pura, el secreto del poder para cada cristiano. …

Tomaos tiempo para orar, para investigar las Escrituras, para poner el yo bajo la disciplina de Cristo. Vivid en contacto con el Cristo viviente, y tan pronto como hagáis esto, él os sostendrá, y os sostendrá firmemente con su mano poderosa que nunca os dejará abandonados.—Carta 38, 1893, pp. 8, 9.


Libro: Nuestra Elevada Vocación | Fecha: 5 de abril

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