Domingo 06 de Noviembre de 2022 | Matutina para Menores | El valor de las pequeñas cosas

El valor de las pequeñas cosas

“No se perderá ni la letra más pequeña ni una tilde de la ley” (Mateo 5:18).

Una vez que aprendemos a escribir, con el tiempo vamos puliendo detalles de la escritura. Así se van incorporando conceptos como, por ejemplo, que los nombres propios se escriben con mayúscula, o que si queremos preguntar algo se utilizan los signos de interrogación. Algunos de los signos de puntuación que más cuesta incorporar son la coma, los dos puntos y el punto. Y qué necesarios son. Fíjate en esta sentencia que fue enviada por telegrama a un convicto. ¡Qué útil hubiese sido saber dónde iba el punto! El corto pero importantísimo mensaje decía:

PERDÓN IMPOSIBLE PENA MUERTE.

El abogado defensor leyó: PERDÓN. IMPOSIBLE PENA MUERTE.

Pero el fiscal leía diferente: PERDÓN IMPOSIBLE. PENA MUERTE.

Cada uno lo acomodaba a su propia conveniencia. Pero el hecho fue que no había punto. ¡El valor de un pequeñísimo punto!

¿Le das valor a las pequeñas cosas? Ellos pueden hacer la diferencia. Jesús les dio valor a las cosas pequeñas. Observa el versículo de hoy en otra versión: “Porque de cierto os digo que antes que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido”. Jesús hablaba de la letra más pequeña, y cuando dice “jota” es una referencia a la décima letra del alfabeto hebreo que se llama “iota”, y una tilde era una marca pequeña que se hacía a algunas letras para diferenciarlas de otras parecidas. Él daba valor a las cosas pequeñas y significativas de la vida.

Recordemos otro caso bíblico, para ilustrar cómo Jesús valoraba los detalles. En cierta ocasión, después de alimentar a una multitud, Jesús pidió que se recogieran los restos de panes y pescados. Parece que es un detalle de poca importancia en comparación con el milagro realizado. Pero los pequeños detalles tienen valor, y cuidar que nada se perdiese era importante para Jesús.

Cada día tenemos oportunidades para ser fieles y detallistas. Una palabra, un gesto solidario, una sonrisa… no cuestan y ¡cuán valiosos son! Nuestra vida se compone de pequeños actos, que podemos cumplir fielmente. ¿Te animas a agradecer a tu mami por sonreírte aun cuando te equivocas? ¿O a agradecer a una maestra que ha preparado una clase genial? Jesús lo verá.

Mirta

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