Domingo 13 de Noviembre de 2022 | Matutina para Adolescentes | Monumento a los veteranos de Vietnam

Monumento a los veteranos de Vietnam

“Nadie tiene mayor amor que este, que uno pongasu vida por sus amigos” (Juan 15:13, RVR 95).

Tal vez lo hayas visto. El largo muro de granito negro en forma de V ubicado cerca del Monumento a Abraham Lincoln, en Washington D. C. Se dedicó en esta fecha en 1982, al final de una semana de homenaje nacional a los estadounidenses que sirvieron en la guerra de Vietnam. Miles de veteranos de Vietnam marcharon al lugar para su dedicación. En el muro están inscritos los nombres de los 57.939 estadounidenses que murieron en el conflicto, enumerados por orden de fallecimiento, no por rango, como es habitual en otros monumentos.

Fue diseñado por una estudiante de arquitectura, Maya Lin. Era hija de inmigrantes chinos y ganó un concurso nacional para crear un diseño para el monumento. Al principio, a la gente no le gustó. Era demasiado diferente. ¿Dónde estaban los hombres uniformados? ¿Dónde estaban las armas? Pero el monumento pronto se convirtió en uno de los más visitados de la ciudad. Los visitantes suelen hacer un grabado del nombre que buscaban o dejar una ofrenda privada: notas, flores, placas de identificación, medallas, fotos e incluso un par de botas de combate. Nadie imaginaba que se dejarían allí tantos objetos personales, y ahora más de 100.000 están almacenados en un centro de recursos del museo.

La lista de nombres en el monumento parece interminable, nombres de hombres y mujeres que sirvieron en todas las ramas de las fuerzas armadas y que murieron en servicio. Uno se siente casi abrumado por la enormidad del sacrificio de estos casi 58.000 maridos y esposas, hijos e hijas. La guerra de Vietnam fue muy impopular en los Estados Unidos pero, de alguna manera, el Muro unió tanto a los que lucharon en el extranjero como a los que marcharon en su tierra en contra de la guerra.

Jesús no siempre fue popular cuando estuvo sobre esta tierra. No a todo el mundo le gustaba lo que decía ni lo que hacía. A veces, su propia familia estaba confundida y angustiada por sus acciones. Murió prácticamente solo, e incluso sus discípulos quedaron agobiados de tristeza y derrota. Pero Jesús hizo lo que tenía que hacer en la guerra entre el bien y el mal, y ahora los cristianos de todo el mundo reconocen la muerte de Cristo como el acto más desinteresado de todos los tiempos.

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