Domingo 15 de Mayo de 2022 | Matutina para Adolescentes | La tienda Keedoozle

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La tienda Keedoozle

“Pues si ustedes, aun siendo malos, saben dar cosas buenas asus hijos, ¡cuánto más su Padre que está en el cielo darácosas buenas a los que le pidan!” (Mateo 7:11, NVI).

Una de las tiendas más inusuales jamás construidas fue la tienda Keedoozle, que abrió sus puertas en Memphis, Tennessee, en este día de 1937.

La mercadería de muestra se exponía detrás de hileras de pequeñas ventanas de cristal. Cuando los clientes querían comprar algo, lo hacían introduciendo una varilla dentada en un ojo de la cerradura situado junto a la pequeña ventana que contenía el artículo que querían comprar. La máquina registraba las selecciones que hacían, tomaba cada artículo y lo envolvía antes de dejarlo caer en una cinta transportadora. Cuando se introducía la llave en una última ranura para comprar los artículos, todos los paquetes salían por una pequeña abertura hacia una caja. La tienda funcionaba como una máquina expendedora gigante, que es exactamente lo que era: el ancestro de las máquinas expendedoras actuales. El nombre Keedoozle era una palabra acuñada para referirse a que todo se hacía con una llave.

Algunas personas piensan que Dios es una máquina expendedora. Le piden cosas a Jesús pensando que, si tienen suerte o son bendecidos, él les dará lo que quieren. Pero Dios no es una máquina expendedora; es nuestro Padre celestial. Siempre está con nosotros, cuidándonos y amándonos como solo un Padre perfecto puede hacerlo. Y no es que nos presta atención solo si somos lo “suficientemente buenos” como para “merecerla”. Él siempre nos presta atención, y siempre quiere lo mejor para nosotros.

A veces, somos tercos y queremos hacer las cosas a nuestra manera. Estamos tan enfrascados en este mundo que solo podemos ver la imagen pequeña. Como en las pequeñas ventanas de Keedoozle, terminamos haciendo nuestras selecciones en la vida una a la vez, y no vemos todo lo que hay en la tienda.

Dios quiere que nos detengamos un momento al comienzo de cada día para echar un vistazo al panorama general que tenemos por delante. Él dice: “Confía en mí. Si un padre terrenal quiere dar buenos regalos a sus hijos, ¿no crees que yo estoy igual de ansioso por hacer lo mismo contigo?”

Su mejor regalo para ti es su Espíritu Santo. ¿Por qué no le pides a Jesús que te dé una doble porción hoy? Esa es una petición que Jesús nunca negará.

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