Domingo 27 de Marzo de 2022 | Matutina para Adultos | Como el maná, nuevo cada mañana

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Como el maná, nuevo cada mañana

“El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre. […] De su plenitud recibimos todos, y gracia sobre gracia” (Juan 1:14, 16).

“Gracia sobre gracia”. ¿Qué quiso decir el apóstol Juan cuando, al hablar de la plenitud de Cristo, añadió la expresión gracia sobre gracia?

Para entenderla, hay que considerar primero el significado de una palabra que el apóstol usa en el mismo versículo. Se trata del término pleroma, que en griego significa, básicamente, “plenitud”. Es la misma palabra que el apóstol Pablo usa en varios de sus escritos, por ejemplo, en Colosenses 2, cuando dice, refiriéndose a Cristo, que “al Padre agradó que en él habitara toda la plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas” (Col. 1:19, 20). ¿En qué consiste, entonces, esa “plenitud” que mora en Cristo? La plenitud de Dios; todo lo que Dios es, eso es Cristo. Para decirlo en palabras del erudito William Barclay, en Jesús mora “la totalidad de la sabiduría, el poder y el amor de Dios”; es decir, todos los atributos de la Deidad (The Gospel of John, t. 1, p. 71).

De la plenitud de Cristo, escribe el apóstol Juan, “recibimos todos”. ¿Cómo recibimos esa “plenitud”? Juan dice que la recibimos “gracia sobre gracia”. En opinión de A. T. Robertson, la idea literalmente significa “la gracia tomando el lugar de la gracia”, como si se tratara de un intercambio; “al igual que el maná, fresco cada mañana; [recibimos] nueva gracia para el nuevo día” (Word Pictures in the New Testament, p. 187).

“Al igual que el maná”. ¡Así es como recibimos su gracia! En Cristo, tenemos a nuestra disposición los abundantes recursos del Cielo –la sabiduría, el poder y el amor de Dios– de la misma manera que el pueblo de Israel, durante su peregrinar por el desierto, cada mañana recibía maná. Es decir, alimento espiritual abundante, sin falta, y de la mejor calidad.

Lo que esto significa, en términos prácticos, ¡es que para hoy hay suficiente maná! ¡Y también para mañana! Gracias a Cristo, tenemos a nuestra disposición los abundantes recursos del Cielo, porque de su plenitud recibimos todos, “gracia sobre gracia”.

Apreciado amigo, querida amiga, para enfrentar los desafíos de hoy, y los de mañana (cuando lleguen), Dios te dice: “Bástate mi gracia” (2 Cor. 12:9). ¿No es esto maravilloso?

Alabo tu nombre, Padre, porque en Cristo encuentro “misericordia y […] gracia para el oportuno socorro”, no solo para hoy, ¡también para mañana, y para cada día que me des de vida!

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