Jueves 02 de Febrero de 2023 | Matutina para Adultos | “Su cántico estará conmigo”

“Su cántico estará conmigo”

“De día mandará Jehová su misericordia y de noche su cántico estará conmigo” (Salmo 42:8).

Según Mark Ellwood, escritor y periodista británico, vivimos en la era del “culto a la positividad”. En un artículo publicado en una prestigiosa revista, Ellwood señala que tenemos fobia a lo negativo, y a renglón seguido cuenta la experiencia de una persona que se levanta y sube a Instagram una foto cargada de filtros, y con gran entusiasmo le agrega la etiqueta mágica: #bendición. Luego se va a la oficina y el jefe comienza la primera reunión de la mañana pidiendo que cada uno de los presentes comparta alguna experiencia que esté cargada de positivismo, así todos podrán mantener una buena actitud ante las dificultades que surjan en el trabajo a lo largo de la jornada laboral. El culto a la positividad funciona como una efectiva “panacea emocional” que nos ayuda a soslayar el pesimismo aprendido y a imponer un optimismo intransigente. Los principales exponentes de esta “nueva religión” sugieren que dicha positividad podría “proporcionarnos lo que anhelemos, ya sea un bebé o un Mercedes-Benz”.²²

Aunque es innegable que una actitud positiva de cara a las adversidades que enfrentamos en este malogrado mundo nos ayuda a sortear mejor nuestras fieras batallas, resulta inverosímil y sumamente ingenuo suponer que un pensamiento positivo evitará que tengamos aflicciones, que adquiramos una grave enfermedad o que perdamos el trabajo. La Biblia no alude a ese tipo de positividad que ha llegado a ser un ídolo para muchos. Como escribió Elena de White: “A menudo las misericordias vienen disfrazadas de aflicciones” (Ser semejantes a Jesús, p. 328).

En medio de terribles pruebas, el salmista nos deja entrever el pesar que inundaba su alma, no con un halo de positividad ni con una exhibición de triunfalismo, sino con frases llenas de frustración: “Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ‘¿Dónde está tu Dios?’ ” Y luego él mismo se pregunta: “¿Por qué te abates, alma mía, y te turbas dentro de mí?” (Sal. 42:3, 5). Mitchell Dahood cree que este salmo constituye “la versión bíblica de la noche oscura del alma”.²³

Y en su momento más oscuro, David no recurrió al poder del pensamiento positivo, sino a la infinita bondad de Dios. La oscuridad de su vida fue iluminada con esta promesa: “De día mandará Jehová su misericordia y de noche su cántico estará conmigo” (Sal. 42:8).

22 Mark Ellwood, “Trying to Stay Optimistic Is Doing More Harm Than Good”, Bloomberg Businessweek (14 de enero de 2021), pp. 55-57.

23 Mitchell Dahood, Psalms I: 1-50: Introduction, translation, and notes, vol. 16, Anchor Yale Bible (New Haven; Londres: Yale University Press, 2008), p. 255.

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