Jueves 06 de enero de 2022 | Matutina para Adolescentes | El Hombre De La Montaña

El Hombre De La Montaña

Esforzaos y cobrad ánimo! No temáis ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová, tu Dios, es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Deuteronomio 31:6, R195


En este día, en 1799, nació uno de los exploradores más audaces de la historia estadounidense. Jedediah Smith era un cazador, trampero, explorador y montañero sin igual. Durante su corta vida, exploró una enorme zona del Lejano Oeste.

Luchó contra nativos hostiles, se enfrentó a ventiscas imposibles y se abrió paso a duras penas por escarpados precipicios montañosos. Perdió una oreja y estuvo a punto de perder la vida en repetidas ocasiones. Una vez, un oso pardo de las Colinas Negras lo vio, se abalanzó sobre él y le clavó sus enormes garras.

Para cuando Jedediah tenía treinta años, se había salvado por los pelos decenas de veces en sus viajes de ida y vuelta por el Oeste americano. Pero Jedediah hizo algo más que sobrevivir a los increíbles riesgos de su vida extrema.

Entre los nuevos norteamericanos y la costa occidental del continente se alzaba la majestuosidad de las montañas Rocosas. Elevándose por encima de los colonos que buscaban oro y aventuras, los escarpados y aparentemente infranqueables picos nevados de estas montañas perforaban la cúpula azul que se arqueaba sobre el naciente país.

Superando las tensas relaciones entre los colonos y los nativos americanos, Jedediah consiguió de los indios Crow un mapa hecho sobre piel de ciervo y arena. Con ese mapa y con la ayuda de sus nuevos amigos, descubrió el paso del Sur, una abertura a través de las montañas que se convirtió en una supercarretera del siglo XIX, que llevaba a los colonos a la última frontera.

En 1830, Jedediah decidió finalmente retirarse de su peligroso oficio y se dedicó a la venta de productos secos y otras mercancías. Pero su nueva vida resultó ser más peligrosa que la de explorador. Mientras lideraba una caravana de comerciantes a lo largo del Camino de Santa Fe en 1831, fue asesinado por un grupo de guerreros comanches.

Tenía solo treinta y dos años. Aunque la misión de Dios para ti no incluya atravesar tormentas de nieve ni ser atacado por osos pardos, ante ti se presenta la oportunidad de aventura, así como las Montañas Rocosas se presentaron ante Jedediah Smith.

Tu misión puede estar en un país lejano, o puede estar donde sea que te encuentres. Lo importante no es el lugar, sino el corazón. Así que toma ese mosquete, ponte las raquetas de nieve y adéntrate en la ventisca. El Creador de las montañas Rocosas irá a tu lado para ayudarte.

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