Jueves 14 de Abril de 2022 | Matutina para Adolescentes | Lincoln es asesinado

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Lincoln es asesinado

“Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acabanpor ser caminos de muerte” (Proverbios 16:25, NVI).

Uno de los días más trágicos de la historia de los Estados Unidos fue el día en que John Wilkes Booth disparó y mató al presidente Abraham Lincoln. Ocurrió en este día de 1865, mientras el presidente asistía a una obra de teatro en el Teatro Ford de Washington D. C.

Booth era un actor y simpatizante de los confederados que, en ese momento, vivía en el Norte. Su plan original era secuestrar al presidente y llevarlo a ­Richmond, la capital de los Estados Confederados. Sin embargo, el 20 de marzo, el día de la captura prevista, el presidente Lincoln no apareció en el lugar donde Booth y sus seis compañeros secuestradores estaban al acecho. Dos semanas después, el 8 de abril, la Guerra Civil estadounidense terminó cuando Richmond cayó en manos de las fuerzas de la Unión, y el general Robert E. Lee se rindió en el Palacio de Justicia en Appomattox, Virginia.

Con los ejércitos confederados al borde del colapso en todo el Sur, John Booth ideó un nuevo plan para salvar a la Confederación: el 14 de abril, asesinaría a Lincoln mientras el presidente asistía a una obra en el Teatro Ford; y sus dos ­co-conspiradores, Lewis Powell y George Atzerodt, matarían al vicepresidente y al secretario de Estado. Booth llevó a cabo su parte del plan: entró en el palco del teatro y, por la espalda, le disparó al presidente una sola bala en la cabeza. Para escapar, Booth saltó al escenario y se rompió la pierna al caer, pero consiguió escapar a caballo. Lo que no sabía en ese momento era que sus ­co-conspiradores habían fracasado en sus intentos. En cuanto al presidente, fue llevado malherido a una casa de huéspedes frente al teatro, y murió a la mañana siguiente.

Mientras tanto, Booth huyó de la ciudad de Washington, pero fue perseguido por el ejército y, finalmente, fue acorralado en un granero cerca de Bowling Green, Virginia. Nadie sabe exactamente cómo murió, si fue por una bala de su propia arma o por el humo y las llamas del granero que el ejército quemó hasta los cimientos a su alrededor. Finalmente, ocho personas fueron acusadas de conspirar para asesinar al presidente. Cuatro fueron ahorcadas; y cuatro, encarceladas.

Si le hubieras preguntado a John Wilkes Booth, te habría dicho que tenía una buena razón para hacer lo que hizo. Sin embargo, lo que a él le pareció correcto llevó a la muerte de uno de los presidentes más populares de los Estados Unidos, y terminó en su propio fallecimiento.

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